Veamos si los lectores son capaces de averiguar en qué lugar me encuentro este fin de semana… al llegar al final del post, debería ser evidente, se trata de ver cuántas pistas son necesarias. Bien entendu, el uso de la Wikipedia puede considerarse trampa.
1. Estoy en un país que históricamente acoge a muchos emigrantes españoles; tanto, que hay un impacto cultural fuerte, como por ejemplo espectáculos de flamenco o exposiciones sobre El Modernismo español en la pintura.
2. El medio de transporte más eficiente es el tren, aunque el barco es una buen opción. Dicho sea de paso, el transporte público funciona a la perfección y es gratuito para los turistas.
3. A pesar de ser un país nada católico, todo está cerrado los domingos.
4. Tiene uno de los ejércitos más numerosos del mundo, con misiones permanentes en otros Estados.
5. Este país entró en las Naciones Unidas en 2002
6. Su bandera es perfectamente cuadrada, no como la rectangular al uso; precisamente esto motivó un altercado diplomático cuando en 2002 a la puerta las Naciones Unidas en NYC se izó una bandera rectangular.
7. Es una de las capitales del jazz fuera de USA.
8. Goscinny y Uderzo le dedicaron una de sus aventuras de Astérix.
9. La única lengua común a todos sus ciudadanos es el inglés, que sin embargo no es lengua oficial.
10. Aquí han llegado estar, al mismo tiempo, todas las obras importantes del museo del Prado.
11. Hasta ahora no está en mi lista de países visitados. Tendré que incorporarlo en el número 32.
12. Es un país orgulloso de su producción vinícola, que sin embargo prácticamente no exporta.
13. Lo que sí exporta es maquinaria de precisión.
14. Es uno de los países más prósperos del mundo.
15. Sin embargo algunos dicen que esa prosperidad no se ha ganado limpiamente y que aun hoy es fruto de cierto parasitismo con respecto a los países de alrededor.
16. Tiene frontera con 5 países.
17. Es uno de los países más altos que conozco.
18. Ayer vi gente bañándose mientras en el paisaje se podía observar la nieve.
19. Su monumento más característico es una fuente con el agua del Ródano.
20. Me llevo puesta una indigestión de chocolate.
¿Quién sabe donde estoy? Any guess?
Por si a alguno aun no se le ha ocurrido, en 15 días, de manera automática, el post con la solución.
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domingo, 10 de abril de 2011
jueves, 31 de marzo de 2011
Más estadísticas
Sí, con esta obsesión ingenieril por los números, no puedo dejar de notar que una de las marcas que he roto este año es la de tiempo sin escribir en este blog: entre el 9 de enero y el 28 de marzo de 2011 no colgué ningún post (lo que no quiere decir que no escribiera). Más de dos meses y medio sin comunicarme con los pacientes lectores que aun visitan esta página.
Justificaciones pobres como que no me cabían fotos en el ordenador (por fin he podido descargar las fotos que tenía en la cámara ¡desde julio de 2010!) o que no he pasado ningún fin de semana en Londres desde finales de enero no son atenuantes.
El caso es que no he parado últimamente, y ello incluye viajes a lugares remotos y exóticos: Buenos Aires, Río, el Peloponeso interior, Cuba, la Suiza francesa y quizás pronto Luxemburgo. Precisamente en el avión de vuelta de Cuba, con Arnaud, hice una lista de todos los paises en los que he estado hasta ahora (todos ellos miembros de pleno derecho en la Naciones Unidas, excepto la Autoridad Palestina, con status de observador).
Europa:
1. España
2. Francia
3. Alemania
4. Andorra
5. Reino Unido
6. Bélgica
7. Holanda
8. Italia
9. Irlanda
10. Grecia
11.. Malta
12. Hungría
13. Croacia
14. Bosnia-Herzegovina
15. Dinamarca
16. Suecia
17. Portugal
América:
18. Guatemala
19. México
20. Perú
21. Bolivia
22. Estados Unidos
23. Canadá
24. Colombia
25. Brasil
26. Argentina
27. Cuba
Oriente Próximo:
28. Egipto
29. Israel
30. Territorios Palestinos
31. Jordania
En un par de semanas debería ampliar la lista Suiza y Marruecos por trabajo, más adelante quizás Luxemburgo por placer (es un decir), y posiblemente en verano añadir un par de países del Africa negra (o más púdicamente, subsahariana). Este año en total habré añadido al menos siete nuevos países a la lista lo cual me produce cierto orgullo infantil. Y aun me queda toda Asia por explorar...
lunes, 28 de marzo de 2011
Mi Buenos Aires querible
Titulo esta entrada con una frase que le he oído a mi hermano, para referirme a la Nueva York del cono Sur de una forma menos perfectiva, algo condicional pero claramente posibilista, que el consabido tango (pínchese aquí para ver a Gardel en directo). Y esto porque ahora puedo hablar “desde” la experiencia vivida (nótese el entrecomillado y odioso “desde”, tan frecuentemente mutilado por nuestros analfabetos políticos que abusan de esta preposición de lugar o tiempo para referirse a conceptos sin forma física como la experiencia, la honestidad o el convencimiento).
Así es, la semana pasada me enviaron por trabajo unos días a Buenos Aires y Rio. No sin cierto sonrojo voy diciendo por aquí que estaba allá por business, a lo que alguien, con razón ha replicado que más bien de business-holidays. Lo cierto es que para una reunión el martes, en lugar de salir el lunes por la mañana o el domingo por la noche, despegué el viernes por la noche y así pasé un fin de semana entero de turismo y dos días de trabajo a medio gas.
Ya tenía yo ganas de conocer esta perla del subcontinente latinoamericano, de la que había oído maravillas a propios y extraños. Debo reconocer que mis expectativas se colmaron, e incluso tomé algunas notas para compartirlas en este foro monoléctico (oximoron al canto).
Si se tiene la suerte de aterrizar en el Aeroparque, lo primero que llama la atención de Buenos Aires (abreviado BsAs según el sistema internacional) es el extensivo urbanismo en cuadrícula perfecta, básicamente dominado por edificios de dos, tres o cuatro alturas, y con frondosos y enormes árboles en todas sus aceras, a la manera de un tupido felpudo verde sobre sus calles y avenidas. Esta orografía está salpicada de edificios altos y esbeltos, que brotan por todos lados cual champiñones, inopinadamente, con irregular densidad, conformando a veces barrios de rascacielos.
Llegamos a nuestro hotel tras un viaje en taxi que costó el doble de lo que hubiese debido porque el taxista, expiloto de helicópteros en el ejército, con un tímpano perforado por un accidente aéreo y pendiente de la jubilación, decidió dar varias vueltas a la manzana, eso sí, con radios diferentes, por el qué dirán. Nos alojámos en Palermo Viejo, una zona muy de moda y animada equivalente al East Village en NYC o a La Latina en Madrid. Con 30 °C y sol, lo primero que hice fue enfundarme unos pantalones cortos, camiseta y abarcas, y salir a lacalle a buscar una terraza para tomar algo fresco.
Carne. Inevitable. Deliciosa. El fin de semana, carne asada para comer y cenar ambos días; sobredosis de proteínas de las buenas a precio de risa en comparación con Europa. El finde fue poco menos que una ruta turística del Bife bonaerense: primero en Palermo, luego en Las Cañitas, después en Recoleta y finalmente en Puerto Madero. Y muy buen vino.
Arquitectónicamente, algunos barrios de BsAs como Recoleta y Retiro rivalizan con los edificios decimonónicos de los bulevares houssmanianos de París o el barrio de Salamanca en Madrid. En contraste, San Telmo, con la grandeza más decaída que decadente, casi olvidada, de sus mansiones coloniales del XVII, con calles más estrechas, adoquinadas, pero igualmente largas, recuerda a una Antigua (de Guatemala) algo descolorida pero más viva. Otras zonas me recuerdan al Madrid de los ochenta, sucio, poco digno (visto desde ahora, claro) y detrás de la Casa Rosada, en los antiguos muelles, se acaban de inventar Puerto Madero, un barrio de negocios y de viviendas como podría ser Downtown Manhattan.
Otra sorpresa han sido las mujeres. Muy atractivas, altas, elegantes, refinadas y bastante operadas. Bastante italianas, incluyendo ese aspecto coñazo que también tienen las italianas: por estar rodeadas de moscones, son altivas, creídas e incluso antipáticas. Pese a la homogeneidad del tipo, hay muchísimas guapas/buenas. Digamos que la media es más bien alta y la dispersión reducida, la mejor combinación para minimizar los riesgos.

Y por supuesto la lectura. No sé si es consumo real o es pose intelectual, pero BsAs está lleno de librerías, grandes y pequeñas, de diseño y de esquina de barrio obrero. Maravillosas. Dos de las mejores, el Ateneo (un antiguo teatro convertido en macro-librería con un café donde estaba el escenario y en el que todas las tardes se toca el piano para los lectores) y Eterna Decadencia (en Palermo Hollywood, gracias Lucía). Aquí una imagen:

Así es, la semana pasada me enviaron por trabajo unos días a Buenos Aires y Rio. No sin cierto sonrojo voy diciendo por aquí que estaba allá por business, a lo que alguien, con razón ha replicado que más bien de business-holidays. Lo cierto es que para una reunión el martes, en lugar de salir el lunes por la mañana o el domingo por la noche, despegué el viernes por la noche y así pasé un fin de semana entero de turismo y dos días de trabajo a medio gas.
Ya tenía yo ganas de conocer esta perla del subcontinente latinoamericano, de la que había oído maravillas a propios y extraños. Debo reconocer que mis expectativas se colmaron, e incluso tomé algunas notas para compartirlas en este foro monoléctico (oximoron al canto).
Llegamos a nuestro hotel tras un viaje en taxi que costó el doble de lo que hubiese debido porque el taxista, expiloto de helicópteros en el ejército, con un tímpano perforado por un accidente aéreo y pendiente de la jubilación, decidió dar varias vueltas a la manzana, eso sí, con radios diferentes, por el qué dirán. Nos alojámos en Palermo Viejo, una zona muy de moda y animada equivalente al East Village en NYC o a La Latina en Madrid. Con 30 °C y sol, lo primero que hice fue enfundarme unos pantalones cortos, camiseta y abarcas, y salir a lacalle a buscar una terraza para tomar algo fresco.
Carne. Inevitable. Deliciosa. El fin de semana, carne asada para comer y cenar ambos días; sobredosis de proteínas de las buenas a precio de risa en comparación con Europa. El finde fue poco menos que una ruta turística del Bife bonaerense: primero en Palermo, luego en Las Cañitas, después en Recoleta y finalmente en Puerto Madero. Y muy buen vino.
Otra sorpresa han sido las mujeres. Muy atractivas, altas, elegantes, refinadas y bastante operadas. Bastante italianas, incluyendo ese aspecto coñazo que también tienen las italianas: por estar rodeadas de moscones, son altivas, creídas e incluso antipáticas. Pese a la homogeneidad del tipo, hay muchísimas guapas/buenas. Digamos que la media es más bien alta y la dispersión reducida, la mejor combinación para minimizar los riesgos.
Y por supuesto la lectura. No sé si es consumo real o es pose intelectual, pero BsAs está lleno de librerías, grandes y pequeñas, de diseño y de esquina de barrio obrero. Maravillosas. Dos de las mejores, el Ateneo (un antiguo teatro convertido en macro-librería con un café donde estaba el escenario y en el que todas las tardes se toca el piano para los lectores) y Eterna Decadencia (en Palermo Hollywood, gracias Lucía). Aquí una imagen:
Algunos detalles divertidos: el Metro aquí se llama Subte, y como en cualquier otra capital hay carteristas: a mi compañero le robaron la suya el primer día; la cuarta clase de toma de corriente que he conocido la tienen aquí - pines planos como los estadounidenses pero colocados en oblicuo. Las duchas son como el modelo americano que tantos problemas me dio, sin embargo el váter es Roca y al tirar de la cadena el agua gira en el sentido de las agujas del reloj, al revés que en casa. Los taxis funcionan con gas, con lo cual no caben las maletas en el maletero; además están pintados de negro y amarillo, casi como los de Barcelona, pero con los colores invertidos. Los autobuses de línea los llevan empresas privadas y son modelos muy viejos; sin embargo están espléndidamente pintados con muchos colores. Los coches por la calle son generalmente modelos europeos bastante modernos, pero de vez en cuando se ven un utilitarios familiares americanos de los años 70, en un contraste muy curioso.
Pese a la inflación galopante desde la Gran Devaluación, los precios siguen siendo interesantes: un bife genial por 60 pesos; una carrera en taxi de un extremo a otro del centro 35 pesos. Eso sí, las cantidades grandes las siguen dando en dólares. Y un apunte inmobiliario que sirve para sacar conclusiones macroeconómicas: Un piso en Palermo cuesta alrededor de 100.000 USD, mientras que el alquiler mensual en la misma zona de algo equivalente puede estar es de 1.600 USD. Es decir, en moneda constante se tarda 6 años de alquiler en pagar el piso. Pero al parecer los intereses están en torno al 20%, y la inflación real en niveles parecidos, mientras el PIB crece a valores en torno al 8%. ¿Huele esto a otra devaluación? El menda es de la generación del Euro y aun no ha visto estas cosas de cerca. Pero todo se andará. O no.
De manera general, mis impresiones han sido muy positivas. Me ha encantado la ciudad en esta demasiado breve visita. Ni siquiera he podido echarme un tango en San Telmo o en Boca.
Me quedo con un viaje en Febrero, cuando el invierno está en lo más crudo en Londres, y sin embargo en Palermo Viejo las terrazas están atestadas de gente de buen rollo tomando cervezas o helados al sol. Decididamente, hay que conseguir un negocio estable en este país para que me sigan enviando una vez al año de business-holidays.
Pese a la inflación galopante desde la Gran Devaluación, los precios siguen siendo interesantes: un bife genial por 60 pesos; una carrera en taxi de un extremo a otro del centro 35 pesos. Eso sí, las cantidades grandes las siguen dando en dólares. Y un apunte inmobiliario que sirve para sacar conclusiones macroeconómicas: Un piso en Palermo cuesta alrededor de 100.000 USD, mientras que el alquiler mensual en la misma zona de algo equivalente puede estar es de 1.600 USD. Es decir, en moneda constante se tarda 6 años de alquiler en pagar el piso. Pero al parecer los intereses están en torno al 20%, y la inflación real en niveles parecidos, mientras el PIB crece a valores en torno al 8%. ¿Huele esto a otra devaluación? El menda es de la generación del Euro y aun no ha visto estas cosas de cerca. Pero todo se andará. O no.
De manera general, mis impresiones han sido muy positivas. Me ha encantado la ciudad en esta demasiado breve visita. Ni siquiera he podido echarme un tango en San Telmo o en Boca.
Me quedo con un viaje en Febrero, cuando el invierno está en lo más crudo en Londres, y sin embargo en Palermo Viejo las terrazas están atestadas de gente de buen rollo tomando cervezas o helados al sol. Decididamente, hay que conseguir un negocio estable en este país para que me sigan enviando una vez al año de business-holidays.
martes, 21 de septiembre de 2010
Un nuevo deporte: UpInTheAiring
Vuelta de vacaciones, primer viaje de curro en casi dos meses, Madrid. Escribiendo desde la cama del nada recomendable NH Habana…
Ya se me había olvidado la liturgia de maleta, maletín, billetes de avión, taxis y trenes. La rutina de perder tres noches en casa la misma semana, la limitación de no poder quedar con gente en Londres, de no poder ver una peli tranquilamente o de comer algo hecho en casa, aunque sea pasta al pesto, de no poder ir en bici a trabajar, de tener que guardar todos los recibos en la cartera a reventar, o de soportar retrasos en Barajas…
También se me había olvidado la excitación de preparar la maleta por la mañana deprisa y corriendo, en el último minuto; de cuadrar reuniones con apenas tiempo para ir de un sitio a otro, de reservar los billetes y buscar hotel, de salir de la oficina temprano para ir al aeropuerto, de quedar por la noche con gente en Madrid, o hacer alguna compra en un rato muerto, o incluso de obtener puntos Iberia Plus. Estrés positivo lo llaman.
Y yo estoy sometido a mucho estrés positivo, el de corto plazo. Y para muestra, mi programa de esta tarde:
- 17h32: salida de la oficina en Victoria.
- 17h34: taxi hacia la estación de Paddington;
- 17h48; llegada a Paddington
- 17h54: se cierran las puertas del Heathrow Express. Esta vez he podido comprar el billete sin - recargo antes de subir al tren: generalmente llego más justo de tiempo.
- 18h14: llegada a la estación de la terminal 3, con cuatro minutos de retraso.
- 18h21: impresión de la tarjeta de embarque en el mostrador de Iberia (previamente facturado desde mi Blackberry)
- 18h33: paso los controles de seguridad y de pasaportes
- 18h41: llegada a la puerta de embarque número 3 cuando ya no quedan pasajeros por embarcar (no hacer cola aquí tiene mérito). Atasco en el finger al entrar en el avión: 4 minutos que aprovecho para conversar con Jaume por teléfono.
- 18h50 cierre de puertas, armamento de rampas y cross-check.
- [alrededor de 19h15, opcional y en función del desodorante: obtención del nombre y teléfono de la azafata]
Nótese que el menda puede coger un avión sin tener que sentarse a esperar en ninguna sala de espera. Y mejor todavía, sin correr en ningún momento. He llegado a tal nivel de refinamiento que lo he convertido en un arte, en una actividad deportiva.
De hecho es un deporte de riesgo en toda regla, porque si falla uno sólo de los eslabones, hay que correr como un poseso y hay un riesgo nada despreciable de terminar perdiendo el avión. Adrenalina, estrés positivo, y también algo de sudor, aunque no se corra. Si las cosas salen mal o hay que recurrir a la carrera de fondo con traje y maletas, se añaden maldiciones y promesas vanas de ajustar menos la próxima vez.
Es un deporte. Llamémoslo UpInTheAiring: y definámoslo como la disciplina en que se consigue tomar un vuelo y desde la salida de casa/la oficina hasta que se sienta uno en el avión (a) no se corre en ningún momento (definición de correr: separa ambos pies del suelo al mismo tiempo) y (b) no se toma asiento en ninguna sala de espera ni se pasan más de cinco minutos esperando de pie.
Tomo el nombre prestado de la película porque me es próximo, aunque reconozco que hay diferencias claras: Clooney tenía un estatus superior de viajero frecuente y se pasaba la vida el lounge de American Airlines; el menda en cambio suele viajar en económica, y la Iberia Plata sólo sirve para saltarte colas en la facturación, pero no te dan ni un croissant.
¿Quizás próxima disciplina olímpica de exhibición en Londres 2012?
Ya se me había olvidado la liturgia de maleta, maletín, billetes de avión, taxis y trenes. La rutina de perder tres noches en casa la misma semana, la limitación de no poder quedar con gente en Londres, de no poder ver una peli tranquilamente o de comer algo hecho en casa, aunque sea pasta al pesto, de no poder ir en bici a trabajar, de tener que guardar todos los recibos en la cartera a reventar, o de soportar retrasos en Barajas…
También se me había olvidado la excitación de preparar la maleta por la mañana deprisa y corriendo, en el último minuto; de cuadrar reuniones con apenas tiempo para ir de un sitio a otro, de reservar los billetes y buscar hotel, de salir de la oficina temprano para ir al aeropuerto, de quedar por la noche con gente en Madrid, o hacer alguna compra en un rato muerto, o incluso de obtener puntos Iberia Plus. Estrés positivo lo llaman.
Y yo estoy sometido a mucho estrés positivo, el de corto plazo. Y para muestra, mi programa de esta tarde:
- 17h32: salida de la oficina en Victoria.
- 17h34: taxi hacia la estación de Paddington;
- 17h48; llegada a Paddington
- 17h54: se cierran las puertas del Heathrow Express. Esta vez he podido comprar el billete sin - recargo antes de subir al tren: generalmente llego más justo de tiempo.
- 18h14: llegada a la estación de la terminal 3, con cuatro minutos de retraso.
- 18h21: impresión de la tarjeta de embarque en el mostrador de Iberia (previamente facturado desde mi Blackberry)
- 18h33: paso los controles de seguridad y de pasaportes
- 18h41: llegada a la puerta de embarque número 3 cuando ya no quedan pasajeros por embarcar (no hacer cola aquí tiene mérito). Atasco en el finger al entrar en el avión: 4 minutos que aprovecho para conversar con Jaume por teléfono.
- 18h50 cierre de puertas, armamento de rampas y cross-check.
- [alrededor de 19h15, opcional y en función del desodorante: obtención del nombre y teléfono de la azafata]
Nótese que el menda puede coger un avión sin tener que sentarse a esperar en ninguna sala de espera. Y mejor todavía, sin correr en ningún momento. He llegado a tal nivel de refinamiento que lo he convertido en un arte, en una actividad deportiva.
De hecho es un deporte de riesgo en toda regla, porque si falla uno sólo de los eslabones, hay que correr como un poseso y hay un riesgo nada despreciable de terminar perdiendo el avión. Adrenalina, estrés positivo, y también algo de sudor, aunque no se corra. Si las cosas salen mal o hay que recurrir a la carrera de fondo con traje y maletas, se añaden maldiciones y promesas vanas de ajustar menos la próxima vez.
Es un deporte. Llamémoslo UpInTheAiring: y definámoslo como la disciplina en que se consigue tomar un vuelo y desde la salida de casa/la oficina hasta que se sienta uno en el avión (a) no se corre en ningún momento (definición de correr: separa ambos pies del suelo al mismo tiempo) y (b) no se toma asiento en ninguna sala de espera ni se pasan más de cinco minutos esperando de pie.
Tomo el nombre prestado de la película porque me es próximo, aunque reconozco que hay diferencias claras: Clooney tenía un estatus superior de viajero frecuente y se pasaba la vida el lounge de American Airlines; el menda en cambio suele viajar en económica, y la Iberia Plata sólo sirve para saltarte colas en la facturación, pero no te dan ni un croissant.
¿Quizás próxima disciplina olímpica de exhibición en Londres 2012?
jueves, 29 de julio de 2010
Original Soundtrack (9): Leva-me aos fados
Sábado por la mañana. Lisboa. Bairro Alto. Tras un viernes de reuniones, me he quedado un día para pasear por la ciudad. Sólo he estado una vez antes aquí, de turismo, un viaje memorable. Esta vez no tengo guía, ni mapa. Camino por impulsos, de memoria. Y me gusta.
Es temprano, recorro la Rua da Rosa, una de las arterias del barrio, infestada de bares y de tiendas de diseño bo-bo. Todavía están limpiando los restos de la fiesta de anoche: botellas, vasos, papeles, cristales rotos, alguna vomitona. A golpe de manguera, como en los viejos tiempos. Todos los bajos están cerrados (la mayoría son bares que habrán cerrado sólo unas horas antes). Las ventanas y los balcones están abiertos. Llenos de plantas. Con las tiendas y bares de diseño cerrados, todo parece viejo, decadente, como el Barrio del Carmen hace 20 años, un Beirut todavía en proceso de reconstrucción.
Camino de arriba abajo, callejeando por el Bairro mientras se despierta. Señoras viejas, gordas y peludas empiezan a poblar las calles, van muy despacio de compra al colmado de la esquina o de paseo hacia la parte baja de la ciudad. Señores viejos, gordos y calvos salen a la calle a tomar el fresco, a conversar con los repartidores, los barrenderos y también con los otros señores viejos, gordos y calvos. Poco a poco el barrio se levanta, se despereza, abre sus ventanas y ventila los cuartos húmedos y con desconchados. Los bajos abren, se entrega el pan, se descarga algún camión e incluso empiezan algunos trabajos.
Vuelvo a recorrer la Rua da Rosa en sentido contrario, ahora mucho más animada. Se oye música en algunas casas, sale de las ventanas y de los balcones camuflados por frondosas plantas y sábanas recién tendidas. Algunas casa dejan sus puertas abiertas, se oyen fados. Es la banda sonora del Bairro. Los señores viejos, gordos y calvos escuchan. Es sábado por la mañana, pero el tiempo no importa.
Se oyen fados.
Más tarde, al pasar por la FNAC del Chiado, no puedo evitar comprarme un par de discos de Fado. Bairro Alto enlatado. Y ahora lo escucho en Londres antes de irme a dormir. Mañana estaré cansado, pero el tiempo no importa.
martes, 27 de julio de 2010
Road Trip Diaries, 6 (epilogue)
Principios de junio de 2009. On the road again tras dos días de excursiones por el Grand Canyon, de camino a Santa Mónica siguiendo la mítica Route 66. Creo que es por la mañana, y yo estoy de mal humor porque en votación se ha decidido tomar la autopista en lugar de la antigua carretera con un solo carril por sentido. Me toca conducir a mí, y tenías ganas de llevarlo por la calzada legendaria.
Suena un iPod en el coche; Queen, Bohemian Rapsody. Sale solo. La penúltima stravaganzza, Bohemian Roadtrip, montada con algunas imágenes de otros momentos del viaje. Esta vez no es playback como en la anterior:
martes, 23 de marzo de 2010
Colombia trip report (5): Primeros días en Bogotá
Mi primera noche en Bogotá salimos a Andrés Carne de Res, uno de los sitios más conocidos de Bogotá. Es una mazcla de asador, discoteca y café teatro. Un sitio realmente interesante, originariamente en las afueras de Bogotá, pero que ha abierto una sucursal en la ciudad (a la que fuimos). Más de 15 personas de SIPA y allegados. Conocí a un par de personas interesantes: Francisco, MPA de Harvard, antiguo jefe de Dan y consultor por cuenta propia en Buenos Aires; y también Adam, un SIPA 2008 que trabaja en la Fed de NYC, en mercados fiancieros, y que redacta informes sobre los PIIGS y no entiende porque los mercados internacionales castigan a la deuda española.
Pese a ser un sitio bastante pijo para Colombia, la comida es bastante barata. En cambio el alcohol es tan caro o más que en Europa. Y esta parece ser la tónica general en el país.
El domingo fuimos a visitar la Catedral de Sal, una impresionante mina de sal todavía en explotación en sus niveles más bajos, y cuyos primeros niveles, ya agotados, se convirtieron en Catedral subterránea en los años 90. Lo más emocionante de la vista fue el viaje en buseta hasta el lugar.
Para un europeo, acostumbrado hace ya décadas a cinturones de seguridad en todos lados, frenos ABS, ventanas cerradas por aire acondicionado, firme relativamente correcto... aquí, los buses vibran como si fuesen a despegar del suelo, y de hecho, en algunos baches llegan a despegar. No hay cinturones, admiten a más pasajeros que asientos y conducen si frenos; así, incluso en al autopista pitan a los coches que cambian de carriel a 100m para avisarles de que llegan. No es extraño que en vías de dos carriles, circulen tres buses en paralelo durante los adelantamientos. Toda una experiencia, vamos. Y sin embargo los pasajeros ni se inmutan por los frenazos o las curvas cerradas, se respira una sensación de tranquilidad, de seguridad. Probablemente conducir aquí requiera más concentración y esfuerzo físico que en el mundo desarrollado.
Después de la visita, aprovechando que en Bogotá se celebra ahora el Festival Internacional de Teatro, fuimos Isa, Dan, Rocío y yo a ver un espectáculo argentino, Tango de Burdel, Salón y Calle, dirigido por Julio Bocca y que repasa la historia del tango. En mi lista de buenos propósitos para 2010, aun inédita, ya hay una línea para tomar clases de tango.
Terminamos la noche en un sitio llamado La Puerta Grande, un sitio de tapas español, bien ambientado y en el que los posavasos eran fotos de Fernan-Gómez, Alaska, Rosario o Rodríguez de la Fuente. En línea con mi anterior comentario sobre el precio de las bebidas, aquí tuvimos el placer de pagar 200.000 pesos colombianos por dos botellas de Beronia (unos $100).
Hoy paseo tranquilo por todo el centro (barrio de la Candelaria), incluido el palacio de Nariño, donde Rajoy estuvo de visita oficial al presidente saliente Uribe hace solo un par de días. Y mañana despegamos hacia Santa Marta, en la costa caribeña del país. Seguiremos informando. O no.
viernes, 19 de marzo de 2010
Out of the City
Cambio el banner del blog por uno mucho más campestre, una foto de la entrada de Antelope Canyon, una de las visitas indispensables del road trip por el Oeste americano que hice después de la graduación. Al fondo, justo donde se concentran las furgonetas en las que los Navajos traen a los turistas a admirar este monumento natural, se ve el tajo casi vertical del cañón, su entrada.
Y esto por qué, os preguntaréis. Es porque acabo de terminar la maleta para hacer un viaje de un par de semanas a Colombia. After Columbia, Colombia. Esto puede ser como un trabalenguas para el americano profundo, que probablemente sólo conoce una de las dos y de oídas. El caso es que no tengo aun imágenes propias en este gran país productor de carbón y esmeraldas, y por eso pongo una de mi último viaje-aventura.
Mis primeras vacaciones de verdad, desde que termine mi año de vacaciones en NYC (visto desde aquí y ahora, un máster son unas vacaciones, se mire como se mire). Una de las cosas buenas de SIPA es que abre el abanico de posibilidades de vacaciones hasta el infinito and beyond. En Colombia están Isa, Dan, Laura, Rocío, Sergio, Carlos y otros doscientos alumni de la escuela que Isa se encargará de juntar en algún garito.
Visito un país generalmente desconocido, intrigante y con una variedad de gentes y paisajes única en Latinoamérica. Intentaremos informar desde Colombia.
lunes, 2 de noviembre de 2009
Amsterdam: I will be back
Hasta la semana pasada, hacía más de 15 años que no había estado en Amsterdam. Tuve que ir por una conferencia/cursito sobre Cross-commodity trading, organizada por Energyforum.
Era uno de esos eventos en los que en realidad sólo valen realmente la pena un par de ponencias, y sobre todo sirve para ver y ser visto. Algo así como el baile de la Cruz Roja o las fiestas de Jesús Gil en el mundo de la farándula.
El caso es que pasé dos días en esta ciudad, uno de los más grandes puertos de Europa (junto con Rotterdam y Amberes forma el sistema ARA, puerta principal de entrada de materias primas en el continente y donde EDF Trading posee varias terminales de descarga de carbón).
Extraña rutina la de estos dos días de conferencia que sólo me ha permitido retener una imagen de la ciudad: hechizado por la vista desde mi habitación, observaba el cambio de luz, el ir y venir de las bagarras en esta parte del puerto. Desde las alturas del piso 19 del Mövenpick del centro, se puede observar el ajetreado tráfico del puerto al atardecer con BBC World dando el tiempo de fondo:
O escuchar por la mañana, antes de bajar al desayuno, los trenes entrar y salir de la Estación Amsterdam Centraal, auténtico dique de contención arquitectónico que separa la ciudad del puerto para mayor disfrute de los pequeños canales y mantenernos ignorantes del verdadero tráfico del puerto:
Un par de paseos, la animada noche en el cosmopolita y artificial Barrio Rojo, donde desaparece el rigor y formalidad del norte que impregna el resto de los ambientes. La sorprendente y divertida cantidad de bicis en la siempre lluviosa capital, los rutinariamente omnipresentes canales (auténticas vías de comunicación en esta Venecia del Norte), y un breve reencuentro con Leehe y Roy, excompis de SIPA y futuros anfitriones, fueron suficiente para decidir que voy a volver.
A sólo una hora y cuarto en avión. Otra ciudad que descubrir. El trabajo se acumula.
viernes, 28 de agosto de 2009
Crónica de mi primer retorno a NYC
Contrariamente a lo que transmitía en mi entrada anterior, el retorno a la ciudad que nunca duerme no fue tan duro, si exceptuamos precisamente las pocas horas de sueño a las que tuve derecho durante mi semana en NYC.
Me encontré de vuelta en la familiaridad de taxis amarillos y ruidosos buses; del acento latino en las calles faltas de limpieza; de las luces de un blanco pálido pero estridente que exhiben con desgana los negocios abiertos a todas horas, y que contrasta con la explosión de color de sus fachadas; del intenso olor a una imposible mezcla de comidas que inunda la ciudad; y cómo no, de esa sensación de libertad y anonimato que uno siente paseando por una urbe generosa a la vez que insensible, energizante pero exigente; una ciudad que se reconoce mucho antes de conocerla, y que se recuerda pero no se añora. En resumen, que NYC sigue siendo NYC.
Precisamente por eso, lo primero que hice al llegar fue irme. Irme por mi ya antigua obsesión con conocer ese país que hay a la otra orilla del Hudson: los Estados Unidos. Una excursión de dos días en Pennsylvania, con destino al Amish Country y con parada en Philadelphia. Ésta, pese a su importancia histórica en la formación del país, es una ciudad del todo prescindible, y guardaré mejor recuerdo de la visita a sus suburbios en apoyo de la campaña presidencial de Obama.
Sin embargo, un poco más allá, se encuentra el Amish Country, un paisaje abarrotado de discretas colinas y enormes granjas, sembrado de maíz y frutales, cubierto de verde hierba y poblado de vacas. En este lugar se come espectacularmente bien y se ha convertido en un destino turístico al que los americanos acuden incluso de luna de miel, tras la caída en desgracia de las cataratas del Niágara y un poco de ayuda cinematográfica (recordáis Único Testigo, con Harrison Ford?). Es una especie de microcosmos habitado por granjeros, barbudos o con cofia, de vida sana y pía, ultra-conservadores, horrorizados por la tecnología y el progreso, que todavía aran los campos con caballos, se mueven en carro, no usan neveras ni televisión y están exentos de pagar seguridad social porque no aceptan tratamiento médico que use tecnología impropia del siglo XIX.

Al fin y al cabo, los amigos son los amigos. De la misma manera que, al fin y a cabo, NYC es NYC… (pido disculpas por estas dos frases en modo Jesulín, pero no he podido evitarlo). En la foto de arriba a Bernie, Rachel, Olivia, Alison, Isa, Miguel y el menda.
Finalmente, y después de una rotura algo brusca y dramática con NYC, puedo decir que estoy en proceso de reconciliación con esta City. El único problema es que mi otra City – con la que estoy ahora – está notando que no le dedico toda la atención que debería, y eso puede dificultar nuestra relación… Ya se sabe que las ciudades pueden ser absorbentes, caprichosas, e incuso celosas.
Me encontré de vuelta en la familiaridad de taxis amarillos y ruidosos buses; del acento latino en las calles faltas de limpieza; de las luces de un blanco pálido pero estridente que exhiben con desgana los negocios abiertos a todas horas, y que contrasta con la explosión de color de sus fachadas; del intenso olor a una imposible mezcla de comidas que inunda la ciudad; y cómo no, de esa sensación de libertad y anonimato que uno siente paseando por una urbe generosa a la vez que insensible, energizante pero exigente; una ciudad que se reconoce mucho antes de conocerla, y que se recuerda pero no se añora. En resumen, que NYC sigue siendo NYC.
Precisamente por eso, lo primero que hice al llegar fue irme. Irme por mi ya antigua obsesión con conocer ese país que hay a la otra orilla del Hudson: los Estados Unidos. Una excursión de dos días en Pennsylvania, con destino al Amish Country y con parada en Philadelphia. Ésta, pese a su importancia histórica en la formación del país, es una ciudad del todo prescindible, y guardaré mejor recuerdo de la visita a sus suburbios en apoyo de la campaña presidencial de Obama.
Sin embargo, un poco más allá, se encuentra el Amish Country, un paisaje abarrotado de discretas colinas y enormes granjas, sembrado de maíz y frutales, cubierto de verde hierba y poblado de vacas. En este lugar se come espectacularmente bien y se ha convertido en un destino turístico al que los americanos acuden incluso de luna de miel, tras la caída en desgracia de las cataratas del Niágara y un poco de ayuda cinematográfica (recordáis Único Testigo, con Harrison Ford?). Es una especie de microcosmos habitado por granjeros, barbudos o con cofia, de vida sana y pía, ultra-conservadores, horrorizados por la tecnología y el progreso, que todavía aran los campos con caballos, se mueven en carro, no usan neveras ni televisión y están exentos de pagar seguridad social porque no aceptan tratamiento médico que use tecnología impropia del siglo XIX.
Además de los bonitos paisajes agrarios, de la estupenda comida, de los silos que crecen como champiñones en los costados de los graneros construidos de madera, de la sorprendente convivencia de coches y carros (o viceversa para los latinoamericanos) en las estrechas carreteras del condado de Lancaster y de la extravagante vestimenta de sus habitantes, esta región, poblada por emigrantes de Europa del Este en el siglo XVIII y atravesada por infinidad de riachuelos, está llena de esos entrañables y estrechos puentes cubiertos, construidos enteramente de madera hace ya mucho, y que nos presentó Clint Eastwood en Los Puentes de Madison. Aquí abajo tenéis una muestra:
De regreso a la incivilizada civilización de NYC mi programa incluye reencuentros y salidas con los compis de SIPA, encuentros en la tercera fase en Bryant Park (no, no es que haya visto extraterrestres en NYC, es que pusieron la película de Steven Spielberg en el festival de cine de verano que se organiza en el Parque), visita al museo de la inmigración de Ellis Island (altamente recomendable, y una excelente cura de humildad tanto para la Vieja Europa como para el Nuevo Mundo), indispensables brunchs, conciertos de jazz en sitios cutre-históricos de Harlem, vuelta a medio Manhattan en bici y fiestas en recién estrenadas azoteas. Por descontado hubo muchas cosas que se quedaron en la lista de buenas intenciones, y que podrán configurar el Segundo Retorno a NYC.




Pero lo más interesante del programa ha sido la satisfacción de poder ver a mis amigos en un momento en que están cambiando de vidas, intentando sobrevivir con ahorros a la espera del trabajo soñado o excitados por un nuevo trabajo, preocupados por la devolución de los préstamos de estudios y luchando por obtener el necesario visado.

Al fin y al cabo, los amigos son los amigos. De la misma manera que, al fin y a cabo, NYC es NYC… (pido disculpas por estas dos frases en modo Jesulín, pero no he podido evitarlo). En la foto de arriba a Bernie, Rachel, Olivia, Alison, Isa, Miguel y el menda.
Finalmente, y después de una rotura algo brusca y dramática con NYC, puedo decir que estoy en proceso de reconciliación con esta City. El único problema es que mi otra City – con la que estoy ahora – está notando que no le dedico toda la atención que debería, y eso puede dificultar nuestra relación… Ya se sabe que las ciudades pueden ser absorbentes, caprichosas, e incuso celosas.
viernes, 14 de agosto de 2009
Road trip diaries, 5 (Closing act)
Para finalizar las cronicas (sin acentos) del road trip por el Oeste americano, aqui va un documento inedito rodado enteramente el ultimo dia del viaje en la ciudad de San Francisco.
Despues de tres semanas sin afeitarnos, e inspirados por el ambiente liberal y transgresor de la ciudad, a la par que influidos por una historia de protesta y revolucion sesentera que se refleja todavia en la aperiencia fisica de los californianos, decidimos dejarnos un bigote de lo mas gay, ponernos flores en el pelo y cantar una cancion hortera.
El resultado es divertido, pero soy consciente que despues de esto, no podre aspirar a ningun cargo publico ni ordenarme sacerdote...
Despues de tres semanas sin afeitarnos, e inspirados por el ambiente liberal y transgresor de la ciudad, a la par que influidos por una historia de protesta y revolucion sesentera que se refleja todavia en la aperiencia fisica de los californianos, decidimos dejarnos un bigote de lo mas gay, ponernos flores en el pelo y cantar una cancion hortera.
El resultado es divertido, pero soy consciente que despues de esto, no podre aspirar a ningun cargo publico ni ordenarme sacerdote...
domingo, 5 de julio de 2009
Road Trip Diaries, 4 (General perspective)
Ya con las fotos revisadas y seleccionadas, aquí va el último capítulo de estos “Diarios de Camioneta” que en adelante e incorrectamente llamaré Road Trip. Y cómo no, vamos a terminar por el principio.
Este viaje, uno de los clásicos por Estados Unidos, es una idea con la que jugué mucho tiempo y que cristalizó de una manera particular. Finalmente, los componentes de la expedición, todos ellos compañeros del MIA (otro master de SIPA), fueron:
1) Alison Hare, colombiana de Tejas o estadounidense de Colombia;
2) Isabela Echeverry, colombiana-colombiana ya mencionada en este blog;
3) Rachel Sorey, compañera mía de aventuras y de piso Isabela;
4) Tore Langhelle, noruego feliz y acostumbrado a los viajes de acampada
5) Daniel Green: canadiense de Toronto (pronúnciese Touo’no) que habla castellano con acento argentino y cedió “su” isla para la concentración pre-road trip.
6) Miguel Posada, el colombiano impasible, contingente y necesario;
7) and last but not least, Manel Avellà, servidor de Dios y de usted, instigador del viaje, de media 3 ó 4 años mayor que los arriba citados, pero afortunadamente mucho más inmaduro.
El ambicioso plan original consistía en un doble loop, partiendo de Las Vegas hacia el Este, visitando en los estados de Utah y Arizona diversos parques nacionales (Zion, Bryce Canyon, Antelope Canyon, el indispensable Grand Canyon…), para luego recorrer la costa californiana desde Los Angeles hasta San Francisco y volver a Las Vegas por el interior parando en los parques el interior de California (el indispensable Yosemite, Sequoia, Death Valley…).
Restricciones de todo tipo – tiempo, coste, gente… – modificaron el plan original para hacerlo más asequible en todos los sentidos, pero básicamente para que no nos diera un infarto durante las vacaciones. Finalmente este fue nuestro viaje:
Ver mapa más grande
Se cayó Bryce Canyon y parte de las visitas en la reserva de los indios Navajo (Arizona), y se cayo también la vuelta desde San Francisco y Las Vegas, perdiendo así Death Valley y Sequoia National Park. Se mantuvo Yosemite y ganamos una visita de un día a Catalina Island (enfrente de Long Beach, Los Angeles) y un recorrido por los viñedos de Sonoma Valley, al norte de San Francisco (recordad el mítico Falcon Crest).
En total entre Alison, Dan y yo hemos conducido unas 2,600 millas (4.200 km) en un Chrysler Town & Country de 2008 que bautizamos Latoya y que a todas luces fue demasiado justo para 7 pasajeros y 15 días de viaje.
Cuando estábamos en National Parks o en National Forests, dormíamos en tienda de campaña – siempre en campgrounds (campings gestionados por el gobierno), estupendamente localizados y muy organizados. El resto del tiempo tomábamos una (al principio) o dos (al final, ya más hartitos) habitaciones de motel de carretera, y nos metíamos todos sin declararlo. En Los Ángeles nos quedamos dos noches en casa de Dave, el primo de Alison, y en San Francisco dormimos una noche en casa de Olivia, otra compañera de SIPA que no estaba en el viaje.
El régimen de comidas rompió con mi dieta habitual, ya que los energúmenos con los que viajaba se empeñaban en desayunar a lo bestia: huevos rancheros, pancakes, burritos y lo que se terciara pero con más pinta de comida que de desayuno. El reloj biológico de Tore marcó los tiempos en el viaje: su gran experiencia en este tipo de actividades se impuso y él sabe que más vale aumentar de peso que tener a gente con hambre y de mal humor.
El poco generoso maletero de Latoya terminó por aceptar todas nuestras mochilas, sacos de dormir, tiendas, esterillas, sombreros, comida; pero no sin antes unas palabras y algo de entrenamiento con Dan, Miguel y Alison.
Tore además de los tiempos, tocaba la guitarra y lideraba nuestras actividades al aire libre, incluyendo una sesión particular de escalada en Yosemite: Rock climbing for dummies.
Lo más mítico del viaje es sin duda el Grand Canyon, Yosemite, la highway 1 entre Cambria y Carmel, el tramo de la Route 66 entre Williams y Kingman, San Francisco, ahí van unas fotos:
Yosemite National Park:
Un pequeño cañón que nos encontramos por el camino:
Este viaje, uno de los clásicos por Estados Unidos, es una idea con la que jugué mucho tiempo y que cristalizó de una manera particular. Finalmente, los componentes de la expedición, todos ellos compañeros del MIA (otro master de SIPA), fueron:
1) Alison Hare, colombiana de Tejas o estadounidense de Colombia;
2) Isabela Echeverry, colombiana-colombiana ya mencionada en este blog;
3) Rachel Sorey, compañera mía de aventuras y de piso Isabela;
4) Tore Langhelle, noruego feliz y acostumbrado a los viajes de acampada
5) Daniel Green: canadiense de Toronto (pronúnciese Touo’no) que habla castellano con acento argentino y cedió “su” isla para la concentración pre-road trip.
6) Miguel Posada, el colombiano impasible, contingente y necesario;
7) and last but not least, Manel Avellà, servidor de Dios y de usted, instigador del viaje, de media 3 ó 4 años mayor que los arriba citados, pero afortunadamente mucho más inmaduro.
El ambicioso plan original consistía en un doble loop, partiendo de Las Vegas hacia el Este, visitando en los estados de Utah y Arizona diversos parques nacionales (Zion, Bryce Canyon, Antelope Canyon, el indispensable Grand Canyon…), para luego recorrer la costa californiana desde Los Angeles hasta San Francisco y volver a Las Vegas por el interior parando en los parques el interior de California (el indispensable Yosemite, Sequoia, Death Valley…).Restricciones de todo tipo – tiempo, coste, gente… – modificaron el plan original para hacerlo más asequible en todos los sentidos, pero básicamente para que no nos diera un infarto durante las vacaciones. Finalmente este fue nuestro viaje:
Ver mapa más grande
Se cayó Bryce Canyon y parte de las visitas en la reserva de los indios Navajo (Arizona), y se cayo también la vuelta desde San Francisco y Las Vegas, perdiendo así Death Valley y Sequoia National Park. Se mantuvo Yosemite y ganamos una visita de un día a Catalina Island (enfrente de Long Beach, Los Angeles) y un recorrido por los viñedos de Sonoma Valley, al norte de San Francisco (recordad el mítico Falcon Crest).
En total entre Alison, Dan y yo hemos conducido unas 2,600 millas (4.200 km) en un Chrysler Town & Country de 2008 que bautizamos Latoya y que a todas luces fue demasiado justo para 7 pasajeros y 15 días de viaje.
Cuando estábamos en National Parks o en National Forests, dormíamos en tienda de campaña – siempre en campgrounds (campings gestionados por el gobierno), estupendamente localizados y muy organizados. El resto del tiempo tomábamos una (al principio) o dos (al final, ya más hartitos) habitaciones de motel de carretera, y nos metíamos todos sin declararlo. En Los Ángeles nos quedamos dos noches en casa de Dave, el primo de Alison, y en San Francisco dormimos una noche en casa de Olivia, otra compañera de SIPA que no estaba en el viaje.
El régimen de comidas rompió con mi dieta habitual, ya que los energúmenos con los que viajaba se empeñaban en desayunar a lo bestia: huevos rancheros, pancakes, burritos y lo que se terciara pero con más pinta de comida que de desayuno. El reloj biológico de Tore marcó los tiempos en el viaje: su gran experiencia en este tipo de actividades se impuso y él sabe que más vale aumentar de peso que tener a gente con hambre y de mal humor.
El poco generoso maletero de Latoya terminó por aceptar todas nuestras mochilas, sacos de dormir, tiendas, esterillas, sombreros, comida; pero no sin antes unas palabras y algo de entrenamiento con Dan, Miguel y Alison.
Tore además de los tiempos, tocaba la guitarra y lideraba nuestras actividades al aire libre, incluyendo una sesión particular de escalada en Yosemite: Rock climbing for dummies.Lo más mítico del viaje es sin duda el Grand Canyon, Yosemite, la highway 1 entre Cambria y Carmel, el tramo de la Route 66 entre Williams y Kingman, San Francisco, ahí van unas fotos:
Yosemite National Park:
Excursión en Grand Canyon:
Antelope Canyon, en la Navajo Nation:
Sin embargo, no para olvidar, pero lugares innecesarios o para no repetir: Las Vegas, Los Angeles y las feas horas de autopista entre L.A. y Yosemite.
Una sorpresa, los viñedos de Sonoma, gente muy profesional que ha aprendido mucho de vinos, que aprovechó las plagas de los años 80 para cultivar una uva más adecuada con más cariño y savoir faire y que producen un vino que contrariamente a mi desinformado y tendencioso parecer, es muy respetable y de gran calidad. Visitamos varias bodegas e hicimos varias catas, y en general las bodegas son nuevas y muy bien cuidadas: Baste con decir que sus aspecto es más higiénico que los hospitales de NYC:
Un viaje magnífico, pasando por cuatro estados distintos – Nevada, Utah, Arizona y California – grandes ciudades muy diferentes – San Francisco, Los Angeles o Las Vegas – e infinidad de pueblecitos de carretera, de montaña o en medio del desierto, y que me ha permitido constatar cuan grande y diverso es este país, la enormidad de sus recursos naturales
Sin embargo, no para olvidar, pero lugares innecesarios o para no repetir: Las Vegas, Los Angeles y las feas horas de autopista entre L.A. y Yosemite.
Una sorpresa, los viñedos de Sonoma, gente muy profesional que ha aprendido mucho de vinos, que aprovechó las plagas de los años 80 para cultivar una uva más adecuada con más cariño y savoir faire y que producen un vino que contrariamente a mi desinformado y tendencioso parecer, es muy respetable y de gran calidad. Visitamos varias bodegas e hicimos varias catas, y en general las bodegas son nuevas y muy bien cuidadas: Baste con decir que sus aspecto es más higiénico que los hospitales de NYC:
Un viaje magnífico, pasando por cuatro estados distintos – Nevada, Utah, Arizona y California – grandes ciudades muy diferentes – San Francisco, Los Angeles o Las Vegas – e infinidad de pueblecitos de carretera, de montaña o en medio del desierto, y que me ha permitido constatar cuan grande y diverso es este país, la enormidad de sus recursos naturales
viernes, 12 de junio de 2009
Road Trip Diaries, 3 (Northern California)
Hemos conseguido evitar a los osos de Yosemite aun durmiendo al aire libre. Despues fuimos hasta Cambria, unas 200 millas al Sur de San Francisco, para luego subir por la Highway 1 en uno de lo tramos de carretera mas famosos del mundo.

La carretera serpentea pegada a la accidentada costa, con miles de curvas que dibujan el caprichoso perfil de California, atravesando cientos de puentes para salvar barrancos y demas obstaculos. Las frias aguas (sorprendente en tan baja latitudes) acogen a focas, leones marinos y otros animales mas propios del circulo artico. Tras el despoblado, salvaje y proto-hippy Big Sur pasamos, sin solucion de continuidad, por las exclusivas y exageradamente pijas Carmel y Pebble Beach, donde algunas casas tienen hoyos de golf antes de llegar a sus playas particulares.
Ahora, nos estamos quedando en casa de Olivia (companyera de SIPA que esta en NYC buscando trabajo, tarea propia de un recien graduado que los miembros de este road Triphemos pospuesto temporalmente) en Fremont, al Sur de San Francisco. Su madre nos ha acogido (a los 7!) y os ha tratado a cuepo de rey.
Nos queda visitar Napa Valley y Sonoma, las bodeas californianas donde por lo visto estan aprendiendo a hacer vinos y no les sale tan mal, y por supuesto San Francisco, como colofon final a este viaje.
Si llegamos al final y no nos hemos matado todavia, los 7 componentes del viaje y nuestra maquina (bautizada Layota, una Chrysler Town and Country de 2008 de color blanco), seremos amigos para siempre...
Aqui van unas fotos de la primer parte del viaje en Canada: 21 personas en casa de Dan en Georgian Bay, Ontario, en su casa colgada en lo alto de una isla particular.





La carretera serpentea pegada a la accidentada costa, con miles de curvas que dibujan el caprichoso perfil de California, atravesando cientos de puentes para salvar barrancos y demas obstaculos. Las frias aguas (sorprendente en tan baja latitudes) acogen a focas, leones marinos y otros animales mas propios del circulo artico. Tras el despoblado, salvaje y proto-hippy Big Sur pasamos, sin solucion de continuidad, por las exclusivas y exageradamente pijas Carmel y Pebble Beach, donde algunas casas tienen hoyos de golf antes de llegar a sus playas particulares.
Ahora, nos estamos quedando en casa de Olivia (companyera de SIPA que esta en NYC buscando trabajo, tarea propia de un recien graduado que los miembros de este road Triphemos pospuesto temporalmente) en Fremont, al Sur de San Francisco. Su madre nos ha acogido (a los 7!) y os ha tratado a cuepo de rey.
Nos queda visitar Napa Valley y Sonoma, las bodeas californianas donde por lo visto estan aprendiendo a hacer vinos y no les sale tan mal, y por supuesto San Francisco, como colofon final a este viaje.
Si llegamos al final y no nos hemos matado todavia, los 7 componentes del viaje y nuestra maquina (bautizada Layota, una Chrysler Town and Country de 2008 de color blanco), seremos amigos para siempre...
Aqui van unas fotos de la primer parte del viaje en Canada: 21 personas en casa de Dan en Georgian Bay, Ontario, en su casa colgada en lo alto de una isla particular.
lunes, 8 de junio de 2009
Road Trip Diaries, 2 (From Vegas to LA)
Desde el 1 de junio, hemos pasado por la artificial, excesiva y monotematica Las Vegas en medio del desierto en Nevada pero rodeada de campos de golf; hemos atravesado Arizona y Utah, viendo tres parques nacionales: Zion National Park, Antelope Canyn (en medio de la reserva india de los Navajos) y Grand Canyon National Park. Check this out en la wikipedia para ver las fotos. Todo impresionante.
Ahora mismo estamos en Long Beach, Los Angeles, en casa de Dave, el primo de Aison (una de las chicas en este road trip). Ayer fuimos a Catalina Island, 20 millas mar adentro enfrente de Los Angeles. Proximo movimiento, salimos hacia Yosemite, son unas 500 millas de carretera atravesando California de Sur a Norte, alli escalaremos un poco y haremos marchas por el Parque. Despues, hacia Big Sur y la costa californiana al Sur de San Francisco.
De momento todo bien, hemos tenido desde 40 grados de temperatura en Las Vega, hasta 8 grados en Grand Canyon. Los paisajes son enormes y conduciendo hemos tomado varios trozos de la historica Route 66.
Seguiremos informando desde el proximo wi-fi spot que encontremos por el camino!
Con suerte y tiempo algunas fotos.
Ahora mismo estamos en Long Beach, Los Angeles, en casa de Dave, el primo de Aison (una de las chicas en este road trip). Ayer fuimos a Catalina Island, 20 millas mar adentro enfrente de Los Angeles. Proximo movimiento, salimos hacia Yosemite, son unas 500 millas de carretera atravesando California de Sur a Norte, alli escalaremos un poco y haremos marchas por el Parque. Despues, hacia Big Sur y la costa californiana al Sur de San Francisco.
De momento todo bien, hemos tenido desde 40 grados de temperatura en Las Vega, hasta 8 grados en Grand Canyon. Los paisajes son enormes y conduciendo hemos tomado varios trozos de la historica Route 66.
Seguiremos informando desde el proximo wi-fi spot que encontremos por el camino!
Con suerte y tiempo algunas fotos.
sábado, 30 de mayo de 2009
Road Trip Diaries, 1 (Canada)
Han pasado muchas cosas en los ultimos dias, desde el final de los examenes, las visitas de buenos amigos, las fiestas de graduacion y toda la celebracion posterior. De momento no hablare de tofdo esto.
Aunque hasta octubre no me graduare oficialmente (necesito hacer unas practicas durante el verano para obtener el diploma), la sensacion que tengo es de haber terminado mi etapa de estudiante. Supongo que el que nos hayan dejado participar en las ceremonias de graduacion acentua este sentimiento.
Asi, que ni corto no perezoso, he decidio salir por ahi de road trip con la gente de los programas que ya se han graduado realmente. Ya habra tiempo a partir de julio para cumplir con los requisitos para completar mi master en Columbia.
Ahora mismo escribo desde una cabanya en Canada, en una pequenya isla que pertenece a un companyero de la escuela, a unas dos horas al norte de Toronto, en un extremo del lago Huron donde hay miles de islas verdes, casi todas inhabitadas. La cabanyita en cuestion aloja ahora mismo a 19 recien graduados de SIPA y a los padres de Dan, y practicamente nadie duerme en el suelo. Su mama nos esta cocinando pkatos exquisitos, nos banyamos en el lago, jugamos a billar, a ajedrez, paseamos por la isla y de vez en cuando nos metemos en el jacuzzi. La vida es horrorosa. No puedo mas.
A partir del lunes, junto con otros 6 compis de SIPA, estaremos en Las Vegas, desde donde iniciaremos un road-trip de 15 dias que nos llevara hasta San Francisco, pasando por parques nacionales como el de Grand Canyon, Monument Valley, Dead Valley o Yosemite. Tambien pisaremos las miticas Route 66 (entre Flagstaff y Los Angeles) y Highwaty n.1 (desde LA hasta San Franciso, con especial atencion a Big Sur, Carmel y la zona de las curvas, en un homenaje a Pichon). En total haremos algo mas de 4000 km, y la idea es incuso acampar en alguno de los parques si el tiempo lo permite.
Estoy emocionado por todas estas experiencias que van a marcar el final de una etapa increible. Seguire informando cuando la disponiblidad de tiempo y conexion a internet (y ordenador, que el mio se ha quedado en NYC) lo permitan!
Aunque hasta octubre no me graduare oficialmente (necesito hacer unas practicas durante el verano para obtener el diploma), la sensacion que tengo es de haber terminado mi etapa de estudiante. Supongo que el que nos hayan dejado participar en las ceremonias de graduacion acentua este sentimiento.
Asi, que ni corto no perezoso, he decidio salir por ahi de road trip con la gente de los programas que ya se han graduado realmente. Ya habra tiempo a partir de julio para cumplir con los requisitos para completar mi master en Columbia.
Ahora mismo escribo desde una cabanya en Canada, en una pequenya isla que pertenece a un companyero de la escuela, a unas dos horas al norte de Toronto, en un extremo del lago Huron donde hay miles de islas verdes, casi todas inhabitadas. La cabanyita en cuestion aloja ahora mismo a 19 recien graduados de SIPA y a los padres de Dan, y practicamente nadie duerme en el suelo. Su mama nos esta cocinando pkatos exquisitos, nos banyamos en el lago, jugamos a billar, a ajedrez, paseamos por la isla y de vez en cuando nos metemos en el jacuzzi. La vida es horrorosa. No puedo mas.
A partir del lunes, junto con otros 6 compis de SIPA, estaremos en Las Vegas, desde donde iniciaremos un road-trip de 15 dias que nos llevara hasta San Francisco, pasando por parques nacionales como el de Grand Canyon, Monument Valley, Dead Valley o Yosemite. Tambien pisaremos las miticas Route 66 (entre Flagstaff y Los Angeles) y Highwaty n.1 (desde LA hasta San Franciso, con especial atencion a Big Sur, Carmel y la zona de las curvas, en un homenaje a Pichon). En total haremos algo mas de 4000 km, y la idea es incuso acampar en alguno de los parques si el tiempo lo permite.
Estoy emocionado por todas estas experiencias que van a marcar el final de una etapa increible. Seguire informando cuando la disponiblidad de tiempo y conexion a internet (y ordenador, que el mio se ha quedado en NYC) lo permitan!
martes, 28 de abril de 2009
Tercera peregrinación a DC y a José Luis Cuerda
En mi tercera peregrinación a D.C., esta vez por motivos únicamente lúdicos, me quedé en casa de otro Valenciano, Juanjo, veterano del BID, amigo y special advisor for career affairs. Juanjo, Zulima y Marieta me trataron a cuerpo de rey, como uno más de la familia.
El jueves por la noche, tras 4 horas de autobús, una presentación en la clase de Electricity Markets y la noche anterior casi en blanco, había una cena especial en su casa: José Luis Cuerda estaba de visita, presentando su última película - Los girasoles ciegos - en un festival de la capital. Se puso en marcha la Spanish Connection y Curro, del área cultural de la embajada, trajo al director de Albacete, gallego de adopción y conocido del New York Times (el gordo protagonizó hace un tiempo un reportaje sobre Galicia en su suplemento de viajes, acicalado con estupendas fotos).
Interesante y animada cena con un orondo y campechano Cuerda, bebedor de limonada, militante por el cine español (aunque puso a parir a algunos colegas), todavía rojeras y con muchas ganas de charlar. Conseguimos hacerle contar anécdotas sobre mi película favorita y una obra maestra del surrealismo: Amanece que no es poco. A él también le debe de gustar: se sabe los diálogos de memoria y es la película de la que más habló. El contrapunto dialéctico lo ponía Roberto Brodsky, escritor chileno y profesor en Georgetown University.
El jueves por la noche, tras 4 horas de autobús, una presentación en la clase de Electricity Markets y la noche anterior casi en blanco, había una cena especial en su casa: José Luis Cuerda estaba de visita, presentando su última película - Los girasoles ciegos - en un festival de la capital. Se puso en marcha la Spanish Connection y Curro, del área cultural de la embajada, trajo al director de Albacete, gallego de adopción y conocido del New York Times (el gordo protagonizó hace un tiempo un reportaje sobre Galicia en su suplemento de viajes, acicalado con estupendas fotos).
Interesante y animada cena con un orondo y campechano Cuerda, bebedor de limonada, militante por el cine español (aunque puso a parir a algunos colegas), todavía rojeras y con muchas ganas de charlar. Conseguimos hacerle contar anécdotas sobre mi película favorita y una obra maestra del surrealismo: Amanece que no es poco. A él también le debe de gustar: se sabe los diálogos de memoria y es la película de la que más habló. El contrapunto dialéctico lo ponía Roberto Brodsky, escritor chileno y profesor en Georgetown University.Soleado y cálido fin de semana que me permitió conocer también algunas otras cosas de our nation's capital: El Capitolio, la famosa biblioteca del Congreso, algunos memoriales (el de Roosevelt es el más interesante, por el contenido y su "horizontal" continente), la National Gallery y el barrio de Georgetown. Todo ello enmarcado por miles de árboles en flor en un contraste entre verde brillante de las hojas frescas, el azul intenso del cielo y todas las gamas de rojo, desde rosa pálido a granate oscuro. Lástima, un par de semanas tarde para los tradicionales cerezos en flor, cherry blossom o sakura, que es impresionante en DC por un histórico regalo del alcalde de Tokio. Y, cómo no, como buenos españoles en tierra extraña, le tout acompañado de animados, ceremoniosos y poco frugales homenajes culinarios - cuánto se echan de menos en este país, acostumbrado a comer de pie.
Esta ciudad va a terminar por gustarme demasiado... malo.
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