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domingo, 20 de septiembre de 2009

Graduation and Commencement

Como parte de este proceso mental de transición entre mi vida estudiantil y laboral, entre América y Europa, NYC y Londres, incluyo aquí el relato de las - por qué no reconocerlo - emocionantes ceremonias de graduación que ya adelanté en una entrada anterior y que aun estoy terminando de digerir.

Como sabéis, hubo dos ceremonias distintas: una más "íntima", solamente con los graduados de SIPA, y una segunda, el commencement de toda la class of 2009 de la universidad de Columbia.

- SIPA Graduation -
Lunes 18 de mayo de 2009 a media mañana, 700 alumnos y alrededor de 1500 invitados se amontonan entorno a las dos entradas de Riverside Church - la de Riverside Ave. para los invitados y la de Claremont Ave. para los graduados. Emocionados tanto unos como otros, en el aire húmero y caliente del NYC de finales de mayo, se respira un nerviosismo algo histérico. Esta sensación colectiva aumenta mientras entramos en la iglesia de forma desordenada y a medida que se acerca el momento crucial, para alcanzar su cenit mientras los organizadores preparan la entrada de los 700 en la nave principal y quedamos todos ordenados en dos filas, por programa y orden alfabético, frente a una gran puerta cerrada. Tras una tensa espera y una vez todos los familiares instalados, los componentes de la Clase de 2009 hacemos nuestra ordenada y azul celeste entrada por el largo pasillo de la nave central de la iglesia, desfilamos envueltos por las notas de Pompa y Circunstancia de Elgar. La protección del banco en el que vamos a pasar las próximas dos horas relaja un poco los ánimos.

En el gran altar neogótico, el faculty de la escuela casi al completo, ataviado con ridículas túnicas y extravagantes gorros de los colores más diversos, recuerda la estética que se gastan en el Hogwarts de Harry Potter. John Coatsworth, decano de SIPA, el hombre que organizó la polémica conferencia de Ahmdainejad en Columbia, comenzó la ceremonia con una breve introducción, plagada de pequeñas bromas y guiños, al más puro estilo americano para no cansar a la audiencia y dio paso al General Scowcroft, padrino de la promoción del 2009.

Tras el discurso fácil, optimista e incluso progresista del General, el director de cada uno de los programas de la escuela llamó uno a uno a todos los alumnos de la promoción, el momento más emocionante y, desafortunadamente, una especie de concurso de popularidad medida por el nivel de aplausos del resto de alumnos. Luego hablaron tres representantes de los alumnos, entres ellos el delegado de clase, Bernie.

Columbia ha colgado el video de la ceremonia en Youtube, y yo lo incluyo en esta entrada:
Empezareis viendo la entrada en la iglesia, la introducción de Coatsworth, y luego el largo proceso de llamada a cada uno de los alumnos. El momento en que Guillermo Calvo me llama - y se equivoca en mi nombre - puede verse a partir del minuto 40'55". Afortunadamente, moviendo el cursor en Youtube, se puede avanzar hasta el punto deseado del video :o)

Tras la ceremonia, ya completamente eufóricos, se sirvió un piscolabis en el patio de la escuela, donde pudimos saludar a profesores, compañeros y familiares. Después, un grupo de amigos y familiares fuimos a cenar a un restaurante y luego salimos de fiesta hasta el amanecer. Constaté que no es fácil encontrar un diner a las 6 de la mañana para desayunar un plato combinado.


- Columbia Commencement 2009 -

Más rodados en estos menesteres, dos días después de la graduación, miércoles 20 de mayo por la mañana, bajo un sol de justicia, tuvo lugar el commencement, histórica ceremonia en la que los decanos de cada escuela presentan a los alumnos que han cumplido los requisitos para graduarse y solicitan a los Trustees (Consejo de la Universidad, en castizo) y al President of the University (en cristiano: el magnífico rector) que otorguen los títulos para los que hemos estado estudiando.

Cerca de 12.000 personas graduándose, todos vestidos del azul celeste de Columbia, acompañados por todo el claustro de profesores y por unos 25.000 familiares y allegados, en el centro del campus de la universidad.

Cada escuela lleva un pequeño accesorio para distinguir a las poblaciones en la marabunta azul: los de la Law School una maza de juez, los de odontología unos cepillos hinchables, et ainsi de suite... y los de SIPA banderas de los países de filiación. Por algo el máster más importante de la escuela es el de International Affairs.

La desordenada entrada en el campus, formando parte de la marea azul, es también impresionante, aunque de manera distinta a la de la graduación. La única coincidencia es la música que suena de fondo: Pompa y circunstancia de Elgar.

Como cualquier ceremonia que se precie en USA (deportiva, social, religiosa, etc.), el acto comienza con el himno americano, cantado con mucha emoción por una alumna de la promoción (0'40"). Después los discursos son infinitos y muy pesados, se nombran algunos doctores Honoris Causa y finalmente cada decano presenta a su clase. Coatsworth nos presenta a los de SIPA, que somos los más ruidosos y no le dejamos hablar con nuestros aplausos y gritos (empieza en el 1h20'40"), particularmente cuando hace una broma sobre la postura política del alumnado. Tras las presentaciones de todas las escuelas y con un nivel de deshidratación más que considerable, sólo aliviado por la circulación de alguna petaca y unas cervezas que Isa introdujo subrepticiamente en el foro, el Presidente Bollinger concede los títulos a toda la clase del 2009 (1h43'40"). Acto seguido suena el himno de la universidad, que sorprendentemente, comparte música con el himno alemán... (lástima no haber hecho la Law School, porque aquí ¡hay un buen caso por los derechos!).

Para cerrar el acto, y a modo de despedida, suena una de nuestras canciones preferidas, ya protagonista de una entrada en este blog: New York, New York (1h47'50"). Los tiempos dados entre paréntesis se corresponden a los de este otro video:

Tras algunas lagrimitas, los alumnos volvimos a SIPA a recoger los diplomas - todos excepto los de mi clase, que no nos graduamos oficialmente hasta octubre. Los de PEPM en cambio, tuvimos una comida formal con algunos profesores y familiares en el piso 15.

Esa noche, el 20 de mayo de 2009, el Empire State Building se vistió también con los colores de Columbia (véanse aquí los colores del Empire State y su significado). Una razón más para las exhorbitantes tasas de las universidades americanas. Pero ¿y la emoción? La emoción no tiene precio. Master Card.

viernes, 17 de abril de 2009

Amago de Primavera

Hoy ha salido un día buenísmo (estamos a 20 ºC y hace un solazo de justicia). Así que tras comprobar que el sake de ayer con los compis del máster no produce resaca/cruda/guayavo, he decidido ir a correr por Central Park (es viernes: privilegio de estudiante).

Los cerezos (hay muchos) están ya floreciendo, lo que aquí llaman el cherry blossom, y una impresionante imagen de la Primavera abriéndose paso entre los restos del largo y crudo Invierno . La mayoría de los árboles están todavía pelados, en sorprendente contraste con las tupidas flores rosa pálido de los cerezos y la hierba joven, de un verde claro y brillante.

Ahorason las 16h y, como hace tan bueno, aun no he podido meterme en la Lehman Library (la biblioteca de SIPA, prácticamente mi segunda residencia, si no la primera, desde hace más de un mes). Así que estoy sentado en los escalones de la Low Library (el edificio central de la universidad). No sé qué pasa hoy pero aquí hay mucha gente, acaban de hacer una demostración de Kendo en medio del College Walk, y ahora empieza un concierto. Y aquí estoy, disfrutando del sol, de la conexión wifi de la universidad y de la cámara que mi MacBook Air (toma pijada) lleva incorporada para compartirlo con vosotros. Eso sí, para disimular tengo los apuntes abiertos aquí al lado.

Y así se cierra oficiosamente un ciclo: recordad un post similar de hace unos meses. Por fin gafas de sol y camiseta han salido del armario. Aunque sólo sea momentáneo: la semana que viene vuelve el frío y la lluvia.

sábado, 11 de octubre de 2008

Jueves, termina la semana

Ayer jueves, fue el último día de clase de la semana. Sí, aquí en Columbia, como en EDF, sólo se trabaja cuatro días a la semana. El downside es que los tres del fin de semana te los puedes pasar perfectamente en la biblioteca.

En mis denodados esfuerzos por integrarme en la vida estudiantil americana y socializar con la fauna, y a veces incluso la flora locales, ayer, de la mano de Tania y Bernie, me incrusté en una barbacoa en el loft de unos compañeros de la escuela a los que apenas conocía. 

Impresionante, el pisito es un antiguo cuartel de bomberos en Harlem, en la 121 con Manhattan Ave, del otro lado de Morningside Park, en lo que ya podemos definir "territorio comanche", aunque pacificado. Techos de más de cuatro metros, relativamente estrecho pero larguísimo (unos 20x5 m2), todo diáfano y con una terraza enorme al final.

Aprovechando el respiro que nos ha dado el Otoño estos últimos dos días, nos quedamos bebiendo cerveza, comiendo oreo y chucherías (yo llegué cenado), tocando la guitarra y charlando hasta las tantas. Y yo contento por la gran proporción de americanos.

De vuelta a casa, tres amigas y yo, con sendos pedos de diversa consideración, me descubrieron un servicio de Columbia que no conocía: el escort service. A horas intempestivas, se puede llamar a un número del Columbia's Public Safety, el servicio de seguridad de la universidad (un pequeño ejército que mantiene la paz y el orden en Morningside Heights). Y los tíos te envían un coche como de policía, con sirenas y todo, que te lleva a donde tú les digas. Así, aunque yo estaba sólo a diez calles de mi casa, me ahorré el pateo o los 6$ del taxi.

Alucinante, no? Desproporcionado, verdad? Exagerado? Rozando la paranoia?
Pues no, simplemente esto son los US.

Empiezo a comprender dónde van a parar los millones que cuesta la matrícula la universidad...

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Mi nueva herramienta de trabajo.

Entre la clase de Econometría y la de Contabilidad y Finanzas, vacuna contra el Sarampión, Rubeola y Paperas en el servicio médico y me siento un rato en las escaleras de la Low Library, en el centro del Campus de Columbia. Con un ejemplar del New York Times, disponible para los estudiantes y con mi nuevo ordenata: Un MacBook Air.

La última pijada. Beneficiándome del todavía interesante cambio y de los precios de aquí. Aun así, me parece que debería dejar de comportarme como un millonario y empezar a actuar como lo que soy: un estudiante sin ingresos. Pero bueno, mientras tanto, que me quiten lo bailao (el juguetito ni tocarlo!).

Y como hay conexión inalámbrica por todo el campus, ahí va este post en directo, con foto incluida (el trasto tiene webcam y me la acabo de hacer). En cuanto me entere de los últimos acontecimientos de la campaña presidencial, a estudiar un ratito, que no se diga.

Pero bueno, esto es un gol en toda regla, no? Al menos mientras la tarjeta de crédito aguante.
Me adelanto en el marcador:

New York 2 - Manel 3

sábado, 13 de septiembre de 2008

Presidential Candidates McCain and Obama at Columbia University

Y es que por aquí viene mucha gente interesante y no hay tiempo material de asistir a todo lo que a uno le gustaría. Sirva como ejemplo el programa de actos de SIPA (es decir solamente mi escuela) para esta semana.

Así pues, el jueves pasado (11 de septiembre, by the way) Obama y McCain participaron en una conferencia en Columbia sobre el voluntariado ciudadano o national service. Nótese la relevancia de este asunto en un país en el que los servicios públicos brillan por su ausencia y la responsabilidad del Estado en lo social es casi nula, al contrario que en las sociedades europeas.

Se sortearon las plazas para asistir al primer encuentro de los candidatos desde sus respectivas convenciones. Como siempre, todo de manera aparentemente justa, pero excesivamente opaca. Hubo 15.000 solicitudes de estudiantes y para ocupar alguno de los 200 asientos reservados para nosotros. Y a mí no me ha tocado (ni a ninguno de mis compañeros, todos extranjeros).

Imagino - y es natural - que habrán dado preferencia a los solicitantes con la ciudadanía americana (por el mero hecho de ser votantes). Y como dice Gastón (un compañero de clase argentino, del BID y que ha vivido muchos años por aquí), el sorteo habrá colocado a un negro, un latino y un paralítico en la primera fila, porque ser políticamente correctos no cuesta nada, right?

Para compensar, se montaron pantallas gigantes en el campus (frente a las escalinatas de la Low Library, derecha). Y los estudiantes de Columbia acudieron en masa. Se vino incluso Clémentine desde Brooklyn (amiga de un amigo, estudió en NYU, trabaja para un periódico francés y que hasta ahora sólo conocía electrónicamente). Nos costo insistir un par de veces poder entrar en el Campus con alguien que no es estudiante de Columbia. Pero vimos a Obama y McCain desde las escaleras de Low Library, y había cerveza para todos. Y la mayoría estaba con Obama (como la mayoría de New Yorkers y de universitarios americanos.

Finalente no dijeron nada interesante, todo fue muy low profile, en palabras de Bernie. Y al terminar se me acerca una cámara de televisión preguntando que si hablamos español. Y yo le digo que sí. Y me pregunta cómo había visto a los candidatos y quién me había gustado más. Y yo, que había atendido poco y entendido aun menos, y a pesar de que me apetecía decir algo positivo de Obama (por lo menos que el tío tiene buena planta y no una mandíbula hinchada y cuatro cánceres), terminé diciéndole que no me había gustado ninguno de los dos. Pobre periodista, se llevó una desilusión.

La cadena era NY1, tiene un canal en español, y supongo que no lo sacaron. Aquí hay un resumen de la noticia en esa cadena.

martes, 2 de septiembre de 2008

Columbia: La rentrée

El campus es un bullicio, un ajetreado ir y venir de imberbes undergrads recién llegados a la ciudad desde los rincones más lejanos (léase Nueva Jersey, Philadelphia e incluso de lugares de los que sería incómodo venir en coche).

Los papás se pelean por los carritos de los dorms (dormitorios de estudiantes) para llevarlos al Columbia Hardware y comprar a sus hijos todo el material que van a necesitar: una pequeña nevera, microondas, mesita de noche, perchas, mugs, platos, sábanas... y por supuesto la consabida sudadera en la que pone Columbia. Se instalan rampas en todas las escaleras del campus para que los carritos puedan alcanzar tiendas y habitaciones en cualquier lugar y nivel.

Camiones de mudanza descargando rodean el campues en lenta pero ruidosa procesión, como en una estratégica maniobra envolvente. Desde Riverside Drive hasta Amsterdam Avenue y en todas las callejuelas desde la 110th hasta la 120th. Los dominios del President Bollinger de Columbia bajo asedio (Y yo me pregunto ¿dónde queda el tan escueto, sobrio y castizo Excelentísimo y Magnífico Rector que nos gastamos en las Españas?).

Los comedores ya presentan colas, las todavía verdes pelouses de Columbia están repletas de gente jugando a las cartas, al disco, al volley, al fútbol (aquí lo llaman soccer y es un deporte de chicas) o simplemente tomando el sol. Los menos aprovechan el tiempo y el sol leyéndose los interminables folletos para elegir las asignaturas optativas y haciendo cálculos (con caculadora) del número de créditos.

Se instalan mesas para captar a los freshmen en las diversas asociaciones y hermanades. Las hay de todos los gustos y colores, desde la típica hermandad con letras griegas para hacer el gamberro los cuatro años que dura el College, hasta las religiosas como los Korean Christian Students, pasando por los Support the United Nations. Ni qué decir tiene que hay una Iberia @ Columbia (de la que ya formo parte. Creo). Aquí tenéis una lista, por si os pica la curiosidad.

La efervescencia del campus es contagiosa. Y más con el tiempazo que nos está haciendo. Tanto ir y venir, tanta gente, risas, gafas de sol, pantalones cortos, paseos arriba y abajo, gente más perdida que un pulpo en un garaje (o, acuñando una nueva expresión, que recién llegado en el campus de Columbia). Y se mezcla con la emoción del inicio de las clases mañana por la mañana.

Tanto que incluso tengo ganas de que empiece el curso, de conocer a gente nueva, de descubrir, entender, aceptar e intentar digerir una nueva rutina, de aprender cosas interesantes (esto está por ver), de que me despierte el despertador de nuevo, de recibir (y en algunos casos estrenar) los libros de las nuevas asignaturas, incluso de las elecciones a delegado de clase...

Ante tanta emoción, no he podido contenerme y me comprado 15 perchas para mi armario. Los excesos terminan pagándose...

viernes, 1 de agosto de 2008

Afganistán en la 120th, entre Broadway y Amsterdam

Se acabaron los midterms, en breve empiezan los finales...

Una de las cosas mas positivas de este Master que estoy haciendo, es la diversidad de gente, con origenes exoticos y trayectorias increibles, que tengo por compañeros. Hoy me he ido a comer con Farid, un compañero afagano. Tiene 25 años y crecio en un campo de refugiados en el lado paquistani de la frontera (imagino que huido del regimen taliban, aunque no me ha quedado completamente claro). Tuvo que estudiar en la Universidad Islamica Internacional de Malasia, y la administracion post-taliban lo contrato en el Ministerio de Finanzas, en el grupo de politica fiscal. Al poco, lo ascendieron y ahora es el responsable de la politica fiscal del gobierno afgano. Alucinante. 25 añitos.

Pero lo mejor es que cuando te lo explica dice que en un pais como el suyo y en la situacion en la que esta, el no esta ahi porque es bueno, sino porque no hay nadie mas, no hay gente con preparacion (los que la tienen estan fuera del pais, donde viven mucho mejor aunque sea vendiendo perritos calientes). Y claro, terminan poniendo a los que estan mas a mano. Por eso se viene a este master, a aprender su trabajo.

Harto como estoy de ensaladas y wraps, Farid me ha llevado a comer a uno de esos carritos metalicos donde cocinan todo tipo de cosas (bagels, hot dogs, kebabs, hamburguesas, brochetas...) y que proliferan en casi todas las esquinas de NYC. Este esta situado en la 120th entre Amsterdam y Broadway, justo en uno de los accesos al campus de Columbia. Resulta que el dueño del carrito es un afgano residente en NYC, muy amigo de su padre, y que le esta acogiendo en su casa (hasta que ayer le concedieron un alojamiento los de Columbia Housing. Y yo sigo esperando!). Farid, muy cuco el, ha conseguido que la mitad del master vaya ahi a comer - a esto se le llama barrer para casa! -, y es verdad que por solo $5 o $6 te dan algo de carne (no se de que tipo) con verduras a la plancha y arroz amarillo y algo especiado. Segun me cuenta, este tipo tiene un MBA en su pais, y al llegar a los US, trabajo en un banco. Pero por lo visto ha descubierto que esto del carrito le da mucho mas dinero, y ahi esta.

Tambien me conto que el del carrito de mas abajo (100m en direccion Oeste en la misma calle) es otro afgano, conocido en su pais porque era piloto de caza durante la ocupacion rusa. En una mision para bombardear algun objetivo en Paquistan (probablemente talibanes financiados por la CIA para luchar contra el regimen sovietico), decidio no volver a casa, y en lugar de bombardear su objetivo, aterrizo en un aeropuerto pakistani, entregando el avion. Desertor, le dieron asilo en los USA, y aqui esta el tio, en la puetra de Columbia vendiendo perritos calientes.

En esta ciudad hay gente para todo y de todas partes, con unas historias increibles... pero la 120th, la frontera norte del campus de Mornigside Heights, es sin duda territorio afgano!!

Nota: cabe la posibilidad de que Farid sea un poco "Antoñita la Fantástica" y tienda al abuso de la hipérbole en su prosa descriptiva, pero incluso descafeinando sus historias, siguen siendo impresionantes.

miércoles, 23 de julio de 2008

Midterms

Aqui teneis una foto del sitio en el que he comido hoy con una compañera del master, Laura, colombiana. Enfrente de la escuela de Filosofia, justo debajo de la sombra del arbol que aparece en primer plano.
Solucionados los problemas basicos de habitabilidad y con la idea de redistribuir la habitacion de la IH, llego a los primeros examenes.

Si, los midterms (supongo que la traduccion es parciales). Curioso esto de hacer midterms cuando el term completo dura seis semanas! Es decir, a las dos semanas y media ya estamos de examenes, y ni siquiera nos hemos aprendido el nombre del profe o en que aula es cada asignatura! Mañana el primero, pasado otro y la semana siguiente dos mas.
Ahora si que vuelvo a ser estudiante! Y todo es como en los viejos tiempos: no solo la residencia, sino tambien lo de dejar el estudio a ultima hora, para la vispera del examen :o)

Y encima las distracciones actuales son mas complejas. En lugar de leer novelas, ahora que estoy de examenes me da por escribir en el blog!!

Nota: sigo sin acentos, ne mo lo tengais en cuenta