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jueves, 2 de junio de 2011

Encuentros y desencuentros: JB en el Eurostar

En mi último viaje con de trabajo, el viernes 13 de mayo, con tres o cuatro reuniones en París (sí, tengo la costumbre de llenar mis días de viaje para no sentir que pierdo el tiempo), iba yo en el Eurostar la tarde anterior con mi jefe en dirección a París y tuve uno de los encuentros más interesantes de mi vida, que hizo este trayecto en tren el más ameno que recuerdo.

Al poco de sentarnos en nuestro sitio, un señor mayor, con traje y un pequeño trolley, desaliñado, y visiblemente borracho, apestando a alcohol, se sentó justo enfrente de mí (mi jefe y yo estábamos sentados en un espacio para cuatro personas, con mesa interpuesta). Mi primera reacción fue ignorar sus saludos y comentarios, diciéndome que el abuelo nos iba a dar el viaje (Londres-París dura unas 2h20).

Su primera aportación fue decir que no se puede tratar con los ingleses, que son auténticos alcohólicos, borrachos sin remedio... decía que acababa de beberse en una comida de trabajo con otras dos personas, dos botellas de Scotch. Por ese entonces el hombre ya había pasado al francés. Y cuando me preguntó de donde soy, incluso trató de chapurrear, con relativo éxito, algo de español, diciendo que él llegó a España en diciembre del 75, después de la muerte de Franco, a quien aborrecía. Me enseña sus dos pasaportes, británico y argentino, donde constato su edad (82 balais) y su nombre judío.

Tras pedir una mignotette de whisky, que yo acompañé con un copa de champán y mi jefe con una botella de agua con gas, hace un brindis "por Felipe", en español (será el brindis de la noche). A mi pregunta sobre si se trataba de González o de Borbón, dijo que obviamente se trataba de González, un gran hombre y mayor corrupto, pero de gran inteligencia y que hizo progresar España de manera inusitada... bonita teoría.

Al parecer este señor, que llamaremos JB por la marca de whisky bebíamos, es uno de los mayores propietarios de suelo en Marbella, una multimillonario de verdad, con todo su haber en activos físicos y sin deudas con los bancos (es decir, ningún debe). Además del suelo, parece que se le ha dado muy bien el negocio de los casinos, en España, Francia, Argentina y Vietnam.

Mi curiosidad puede más que el recato y le pregunto también por otros grandes prohombres de la patria. Y Aznar, ¿que tal era? Me dice: "el más corrupto de todos". Y ya puesto le pregunto por Zapatero: "Ése es tonto. El pobre es honesto, pero más tonto que hecho de encargo".

Sigue con su discurso algo marchito, pues creo que la realidad ha cambiado un poco desde la crisis inmobiliario-financiera: "España es el mejor para hacer negocios en Europa, buen clima, mujeres bonitas y fáciles, mucha hambre y corrupción por todas partes sin el menor tapujo". Al parecer en España, con que vayas con un fajo de billetes a ver a alguien, todo está resuelto. En Francia en cambio son igual de corruptos, pero se las dan de refinados y todo se complica un poco por una cuestión puramente formal. Pero el bottomline es que todos son corruptos, y para muestra un botón: Al parecer cuando JB quería abrir su casino en Sevilla encontró bastante resistencia por parte de la Iglesia, el arzobispado de la ciudad a la cabeza: que si el juego es pecado, que si los feligreses van a irse por el mal camino, etc. Ante esta dificultad, los guías espirituales de los sevillanos encontraron que su bendición para la apertura del casino valía 350.000 euros que servirían para reformar nosequé de la Giralda. Asunto resuelto, casino inaugurado con bendición urbi et orbe del arzobispo en persona incluida en el precio. Bien pensado no es demasiado caro, seguramente contratar a Belén Esteban o a David Bisbal para la inauguración no sea mucho más barato y es seguramente menos universal.

Uno de los momentos álgidos fue cuando, entrando en modo abuelo consejero, JB afirma que pese a todos sus millones yo tengo algo que él o tiene: tiempo. Asegura que ha malgastado su vida por los "cochinos billetes verdes". Y revolviéndose en su asiento no sin dificultad (llevamos ya 3 migonettes de whisky), saca trabajosamente un gran fajo de billetes de 100 y 200 euros: "mi vida perdida por esta mierda". Dice que si fuera joven, ahora mismo se iría al Este, a Asia. Que en Vietnam tiene un par de mantenidas que por cuatro perras hacen todo lo que él quiere, y que a su mujer no le hace mucha gracia, pero que qué se le va a hacer... Mi respuesta es que es muy fácil decir eso cuando ya se tienen los millones.

Con la cuarta mignonette de whisky (y mi respectiva cuarta copa de champán), entramos en diatribas más políticas: él fue miembro del gris partido comunista inglés en su juventud, cosa que dejó para convertirse en financiero. Fue donante del Sinn Fein (imagino que como con la Iglesia católica española, tendría algún negocio en Irlanda). También habla de sus años en NYC, donde, dice, un judío tiene una gran ventaja comparativa, al contrario que en Europa. Allí, con ser judío se te abren las puertas. Y por eso pasó un par de años en Goldman Sachs. Ahora sin embargo se considera socialista. Asevera que el sistema capitalista no funciona, que explotará por un lado u otro porque permite desigualdades demasiado importantes. Dice que las condiciones de los trabajadores han mejorado, pero no lo suficiente, mientras que el capital hace cada vez mayores márgenes... Mi respuesta es que es muy fácil decir eso cuando ya se tienen los millones.

No está muy claro por qué se va de UK, pero ahora es más francés que inglés. Sin más rodeos, le digo que estaría dispuesto a seguir sus consejos, pero que mejor que me haga director de uno de sus casinos en Vietnam, que así lo de go east se hace más fácil. Él me toma la palabra, y tras un apretón de manos, intercambiamos los números y quedamos en comer un día de estos...

Al final, lo acompañamos (sostenemos) hasta la parada de taxis en la Gare du Nord, donde pilla un coche privado que por la módica suma de 50 € lo llevará a la Avenue Montaigne (¿dónde estaría su chófer?).

Y luego mi jefe me dice que yo ya me puedo volver a Londres, que en estas dos horas he hecho suficiente Business Development y que el día siguiente será mucho menos interesante que el viaje en tren. Y efectivamente, tiene razón.

Viajes así, los que hagan falta.

viernes, 1 de mayo de 2009

Por un par de dólares

El billete de un dólar - one o single - se ha convertido en un símbolo mundial del poder estadounidense, de su imperialismo y dominación absoluta del panorama (económico) internacional. También de la prosperidad de este país y de sus gentes, cuya devoción calvinista por el dinero hace del sacrosanto billete verde la medida de todas las cosas: prueba de éxito personal, de inteligencia y de piedad. Sí, sí, eso de "antes pasará un camello por el ojo de una aguja... " no tiene aquí sentido ni gracia alguna: la fortuna personal es una recompensa divina por una esforzada vida dedicada a la producción y a la creación de riqueza, y los ricos lo son también por la gracia de Dios  y en ese sentido están más cerca de Él que los pobres.
Y es verdad que en nuestra sociedad occidental, en que el capitalismo es la única respuesta para el que no hace preguntas, encontramos un cierto placer entre ascético y erótico, con un ligero toque escatológico, en sacar un abultado fajo de billetes manoseados, malolientes, rotos, repegados con celo, rayados, pero iguales, la cara de un Washington medio apardalado, embutido en su peluca en el reverso y la típica referencia a Dios en el anverso.

Hoy he pagado el champú en la farmacia con nueve ones. Aquí los billeteros repletos de billetes parece que sufran de la misma obesidad endémica que los oriundos de estos lares. La famosa frase de Mae West podría rezar "¿llevas el cambio en el bolsillo o es que te alegras de verme?".
Naturalmente, este uso/abuso del one-dollar bill (en las máquinas de refrescos, en las fotocopiadoras, en cualquier compra por pequeña que sea y como típica propina en un bar por cada bebida), hace que los billetes se estropeen y tengan que ser remplazados muy a menudo (la vida media del one es de 21 meses). Y también que la cantidad de papel en circulación, por un valor nominal igual, sea mucho mayor que, por ejemplo, en Europa.

Tal es la reverencia por el billete verde de un dólar, ese símbolo nacional y orgullo patrio, que cuando en los años 90 los republicanos propusieron sustituir el billete por una moneda para reducir los enormes costes de la Fed (45% de la moneda en circulación son billetes de un dólar), hubo un clamor nacional para que no se tocara el símbolo de la idiosincrasia americana por excelencia.

Una gran estupidez en política-estética monetaria es que desde 1955, todos los singles tienen que llevar, por ley, la inscripción "in God we trust", en una ley auspiciada por el entonces presidente Eisenhower y como medida de la guerra fría para evitar la victoria final del imperialismo comunista. Al margen de las creencias personales, quién son los americanos para mentar a Dios en su moneda? Esto me recuerda a aquello de "Caudillo de España por la(una) gracia de Dios".

Otro billete curioso y mucho más raro que el one, es el billete de dos dólares. El primer contacto que tuve con este bill (y único hasta hace unos días) fue en una gasolinera de Jordania en navidades de 2007, en un viaje en taxi desde Elat (Israel) hasta Petra. Cuando después de comprar plátanos en la tienda de la gasolinera nos devolvieron el billetito, pensábamos que nos habían timado. Y no somos los únicos: en muchos lugares en US se rechaza el billete por desconocimiento. A pesar de ser una rareza, hay suficientes en circulación como para que el valor real del billete no supere el nominal
Sin embargo, en mi habitual romanticismo freak, la última vez que fui a sacar dinero al banco pedí que me dieran una parte del dinero en billetes de 2 dólares. La verdad es que he disfrutado usándolos y viendo las caras de quienes los recibían ¡Algunos incluso dan las gracias! Aquí tenéis una foto del último que me queda y que guardo celosamente.

martes, 21 de abril de 2009

¿Endogamia neoyorquina o periodismo?

¿Un premio neoyorquino para un periódico neoyorquino?


Hoy he aprendido que los Premios Pulitzer los otorga la Universidad de Columbia. Efectivamente, Joe Pulitzer, este self-made man, millonario con veleidades políticas y el dudoso honor de haber inventado el periodismo amarillo, propuso a Columbia fundar la primera escuela de periodismo del mundo allá por 1892. Su mala reputación hizo que hasta su muerte, veinte años después, no se fundase la Columbia University Graduate School of Journalism.

En su will dejaba instrucciones para la creación de los Premios que llevan su nombre. Curiosamente para premiar, entre otras cosas, un periodismo de calidad y supuestamente opuesto al que él mismo practicó. Este año ha arrasado uno de los diarios de mayor calidad que conozco, el NYT, uno que se hace eco de noticias internacionales como esta en un país como los Estados Unidos (recordad que aquí no suele haber sección internacional en los periódicos o telediarios).

Aprovecho para compartir una foto que tomé el jueves pasado en la 3rd, cerca de St Marks Place. Una tienda de merchandising de Obama, parte del fenómeno de la Obamamanía. Las portadas de los periódicos relatando su victoria son el producto estrella: aquel día se agotó el NYT en toda la ciudad, en la foto aparece justo detrás de él.

martes, 24 de marzo de 2009

Malito en los US y el expolio de las farmacéuticas

Estos días de poca actividad en Manel & The City han pasado varias cosas, desde los midterms (exámenes parciales), hasta la visita familiar durante el Spring break, pasando por que he estado malito in the City.

Ya intuía yo que éste no es un buen país para ponerse enfermo.

Es cierto que aquí están los mejores médicos del mundo en casi todas las especialidades, que tengo el Mount Sinaí a un tiro de piedra (cruzando Central Park) y St Luke's Hospital aun más cerca (en la 113th, a tres calles subiendo por Amsterdam); que tengo un seguro internacional con EuropAssistance (una de las compañías de seguros más grandes del mundo); que Columbia, no reconociendo compañías con sede fuera de los US, me ha obligado a tomar/pagar el seguro médico de la propia universidad ($1,294.00 por semestre, es decir, el doble de esa cantidad por el curso) y por tanto debería estar perfectamente cubierto.

Pero también es cierto que aquí, pese a ser uno de los países que más gasta en Sanidad, no hay ninguna cultura de Salud Pública, no se tiene ningún sentido de la mesura y hacer dinero es el leitmotiv aceptado por todos de esta sociedad.

El caso es que tras visitar por primera vez a la enfermera del Servicio Médico de Columbia (por 2.600$ al año, ni siquiera nos atienden médicos!), y hacerme un test para ver si lo que tenía en la garganta era realmente una bacteria o más bien mononucleosis (las manchitas blancas en mis amígdalas y la memoria histórica me hacían presagiar por lo primero), me dio un panfleto explicando en qué consiste la famosa mononucleosis y me dijo que me daría los resultados del test, en unas horas y por e-mail.

Eso sí, todo mu modelno, un sistema de mensajes super criptados en la página web del Servicio Médico. Al cabo de unas horas, efectivamente era una bacteria clásica y me tenía que tomar antibióticos. Así que, también electrónicamente, hizo una receta y la envió a una farmacia de mi elección (el Douane Reade de Broadway con la 112th).

Como el menda ya tenía 12 sobrecitos de Augmentine en casa, sólo me receta la tía 8, para tomar el antibiótico dos veces al día durante 10 días. Y yo me digo, qué rata, ya me podía haber recetado más y me guardo el Augmentine...

Y claro, qué sorpresa la mía cuando llego a la farmacia a por mis pastillitas (te las dan contadas y las meten en un bote de plástico de la farmacia, lo cual no está mal para que no se abuse de los medicamentos o terminen tirándose), y por sólo 8 pastillas de antibiótico ¡me quería cobrar $75*!

¡¡¡Como lo leéis: $75!!!

Eso implica que el tratamiento entero (equivalente a caja de 20 sobres) costaría $187.5. Alguno de los lectores sabe cuánto cuesta una caja de Augmentine de 20 sobres en España?

Mucho me temo que no pasa de los 6 ó 7 €, y no creo que nuestros amigos de las farmacéuticas vendan a pérdidas en el mercado europeo... (máxime teniendo en cuenta los "regalos" que los visitadores médicos hacen todavía a los doctores).

¿Qué han hecho los pobres americanos para que las farmacéuticas los traten así? ¿Por qué el pueblo americano tiene que pagar los beneficios millonarios de estas multinacionales y la Administración no hace nada? ¿Cómo es posible que nadie diga nada ante tal abuso? ¿Lo que pasa en la "vieja" Europa en materia de precios de fármacos no les llama la atención?

Yo siempre he sido Marxista, del ala Grouchista, pero me temo que si me quedo mucho tiempo en este país, además, ¡¡voy a terminar volviéndome comunista!!


* El seguro de Columbia me sirvió al menos para pagar "sólo" un tercio de esa cantidad: $25 por 8 dosis de Augmentine.

martes, 11 de noviembre de 2008

El famoso "humo" de las alcantarillas de NYC

En respuesta a un comentario de Jordi de la semana pasada: sí, confirmado que en NYC sale "humo" de las alcantarillas, como en las pelis. Y para probarlo, aquí tenéis un par de fotos:


En realidad lo que sale por las tapas de las alcantarillas no es humo, sino vapor de agua. NYC, (al igual que otras ciudades en sitios fríos, como por ejemplo, París), además de las habituales redes comunitarias de distribución de electricidad, gas, agua y datos, tiene una red municipal de distribución de vapor de agua (i.e. calor) para calefacción.

A orillas del East River, en Midtown, hay una central de ConEd que genera este vapor de agua y lo distribuye en una buena parte de Manhattan (nótese que en el Norte  de la isla no se ve el vapor de agua). Las conducciones de vapor, como casi todas las infraestructuras americanas, están en un estado deplorable, y tienen muchas fugas. Y eso es lo que vemos saliendo por las alcantarillas: las pérdidas de vapor de esta red.

Últimamente, para molestar un poco menos a los ciudadanos y a costa de cierto glamour, ponen esas chimeneas de plástico para que el vapor salga a mayor altura. Imagino que esta solución, propia de Pepe Gotera y Otilio Incorporated, es temporal hasta la reparación definitiva de la conducción.

Això va per tu, Jordi :o)

martes, 4 de noviembre de 2008

D-1: Obamamanía en Filadelfia

Mañana serán las elecciones presidenciales americanas. Uno de los acontecimientos políticos más seguidos en el mundo entero. Y en este caso, el mundo tiene claro lo que quiere. No hay más que ver el colegio electoral mundial de The Economist, cuya liberal redacción (en el sentido más europeo), acaba de pedir el voto para Obama.

Lo que no sabemos es si los americanos tendrán las cosas tan claras. Según las últimas encuestas y el mapa electoral que publica el New York Times, Obama lo tiene hecho. Podríamos plantarnos en algo más de 350 grandes electores para Obama, mientras McCain se llevaría menos de 200, del total de 538. Mi apuesta, muy optimista as usual, es de 364 para el negrito (incluso más si afinidades: 390 con sorpresas en Missouri y algún Estado como Montana o Georgia). Pero ojito al efecto Bradley del que tanto se ha hablado estos días.

Para mitigar este efecto, y aprovechando que en Columbia (siempre tan políticamente correctos) nos han dado fiesta hoy y mañana - Election day -, unos cuantos amigotes hemos decidido irnos de voluntarios a la campaña de Obama en Filadelfia, Pensilvania, uno de los llamados swing states, aquellos en los que el resultado no está claro, y pueden cambiar de color. Ni cortos ni perezosos, las instigadoras Isabela y Rachel, el ideólogo Bernie, los conductores Tania y Dan, y yo mismo -dejémoslo en cronista, con fotos de Tania-, hemos alquilado un coche y a las 7h30 de la mañana hemos puesto rumbo a Philly.

Al llegar a una de las 15 oficinas de campaña de Obama en Filadelfia (increíble despliegue de medios de su comité de campaña, gracias a muchos voluntarios y a la recaudación de fondos privados sin prececentes que ha conseguido el de las orejas impertinentes), y por estar previamente avisados de la llegada de un contingente internacional de 6 bilingües inglés-español, nos han asignado un barrio de mayoría hispana para hacer el puerta a puerta.

Siendo Philly una ciudad (como casi todas las ciudades) mayoritariamente demócrata, nos han contado una película en la que los odiosos Republicans preferían hacer quedarse a los electores en casa en las zonas urbanas con miedos y amenazas relacionadas con el ejercicio del derecho al voto. Armados con panfletos que explicaban lo que había que hacer para votar, los horarios, los colegios y los derechos del elector, nos han dado unas listas de los votantes demócratas registrados (sigo pensando que hay algo pornográfico en esto de que los votantes se registren con su signo político), y nuestra misión era asegurarnos de que todos los votantes demócratas del barrio sabían que hacer para votar mañana [por hoy].

Nos hemos dividido en tres equipos de dos personas (chica con chico, y English native speaker con español de España; a mi me ha tocado con Isa), y hemos recorrido uno de los barrios más deprimidos de Philly. En casi todos sitios el español bastaba, pero algo de portugués y francés hemos tenido que usar (ya, esto es lo que tienen los países sin lengua oficial). Casas miserables, en ocasiones que se caen a trozos, familias enormes de hispanos o negros, cochazos aparcados a las puertas de las casas, y muy poca gente abriendo la puerta.

La mayoría ya tenía claro dónde y cómo votar, pero hemos podido ayudar a más de un despistado, y la experiencia de ver un barrio deprimido es impagable (un toque cultural: me acuerdo ahora que le Príncipe de Bel Air venía de un sitio así...).

"Yo voy a votal al negrito mi amol, polque el negrito tá bueno y no queremo má al viejo", me han dicho con acento cubano en un par ocasiones. Mientras otra señora palestina (¿qué país es este?), con marido e hijas de comparsa, me decía que sólo tiene la Green Card y que no le dejan votar, pero que no sabe por quién votaría porque Obama será como Bush y nos va a decepcionar a todos. Un señor de unos 60 que fumaba marihuana en su porche, lleno de pancartas de Obama-Biden, nos decía que los vecinos se las quitaban por la noche, y que tenía que estar ojo "avisor".

Una experiencia inolvidable, ideal para apreciar la grandeza de la democracia y sus debilidades. Que hemos rematado antes de conducir las 100 millas de regreso a NYC, probando un Cheestake en D'alessandro, plato típico de Filadelfia que consiste en carne picada a la plancha con queso fundido por encima, todo en un trozo de pan. Atención a la primera foto. Ligero, ligero:


Así pues, podemos decir que hemos hecho todo lo que hemos podido, puesto que de los 6 que íbamos, la única ciudadana americana es Rachel y aun tiene que votar. Los demás (tres españoles, una colombiana y un canadiense) seremos meros espectadores el día D... que es mañana!

¡Gracias a todos por esta aventura y en especial a Isa y Rachel por embarcarnos en ella! Cuando leáis esto, probablemente ya se sepan los primeros resultados de las elecciones.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Móviles a $1,500

Otro personaje interesante de mi máster es Aye Aye, una mujer de Myanmar (también Burma o antiguamente Birmania). Y digo lo de mujer porque soy incapaz de aventurar su edad, aunque con ciertas reservas, diría que está entre los 30 y los 45 (toma ya margen de error).

Trabaja en la ONG Save the Children, en Myanmar, y está aquí de excedencia con una beca del Banco Mundial, como aproximadamente otra decena de personas el programa. A penas se la entiende cuando habla inglés, pero ella parece enterarse de todo. 

A veces cuenta algún detalle de su país, que viene sufriendo dictadura tras dictadura (la actual dura ya 20 años, la anterior duró 27). Maravillosa herencia colonial británica.

Por ejemplo, su marido no está aquí porque no le dan el pasaporte. Al parecer el trámite es bastante largo y pese a los sobornos, la Junta militar en el poder cada vez quiere aislar más al país, posiblemente para hacer olvidar todo lo ocurrido con la revuelta de los monjes que terminó en masacre y el escándalo con el reparto de la ayuda humanitaria tras las últimas inundaciones.

Otra muestra del aislamiento al que la Junta quiere someter a sus ciudadanos, es que en todo el país no funciona ninguna aplicación de correo por internet (tipo gmail, hotmail etc.), sino que la única herramienta que funciona es una aplicación que pasa por servidores controlados por el gobierno. Según cuenta Aye Aye, los correos son examinados y los sospechosos se pierden por el camino.

Pero Aye Aye está contenta y nos cuenta sonriendo por qué: por primera vez en su vida tiene un teléfono móvil. Se lo compró aquí en Estados Unidos, por unos 40$ . En su país, lo tiene solicitado desde hace tres años y aun no se lo han concedido. La telefonía móvil en su país la distribuye evidentemente la Junta, y para obtener un número (una tarjeta SIM) hay que hacer solicitudes al ministerio de turno y esperar, esperar, esperar... Pero lo mejor es que una vez aceptada la solicitud, el gobierno también cobra por la SIM. Y no poco: 1,500 $.
Ja, ¡y encima luego hay que comprarse el terminal!

Para hacerse una idea de lo que representa esto, basta con saber que el PIB per capita es de alrededor de 300 $ (véase el World Factbook de la CIA). Pero calma, para cualquier problema hay una solución: dice que también se pueden conseguir en el mercado negro por unos $5,000. Cágate lorito, como diría el poeta.

viernes, 1 de agosto de 2008

Afganistán en la 120th, entre Broadway y Amsterdam

Se acabaron los midterms, en breve empiezan los finales...

Una de las cosas mas positivas de este Master que estoy haciendo, es la diversidad de gente, con origenes exoticos y trayectorias increibles, que tengo por compañeros. Hoy me he ido a comer con Farid, un compañero afagano. Tiene 25 años y crecio en un campo de refugiados en el lado paquistani de la frontera (imagino que huido del regimen taliban, aunque no me ha quedado completamente claro). Tuvo que estudiar en la Universidad Islamica Internacional de Malasia, y la administracion post-taliban lo contrato en el Ministerio de Finanzas, en el grupo de politica fiscal. Al poco, lo ascendieron y ahora es el responsable de la politica fiscal del gobierno afgano. Alucinante. 25 añitos.

Pero lo mejor es que cuando te lo explica dice que en un pais como el suyo y en la situacion en la que esta, el no esta ahi porque es bueno, sino porque no hay nadie mas, no hay gente con preparacion (los que la tienen estan fuera del pais, donde viven mucho mejor aunque sea vendiendo perritos calientes). Y claro, terminan poniendo a los que estan mas a mano. Por eso se viene a este master, a aprender su trabajo.

Harto como estoy de ensaladas y wraps, Farid me ha llevado a comer a uno de esos carritos metalicos donde cocinan todo tipo de cosas (bagels, hot dogs, kebabs, hamburguesas, brochetas...) y que proliferan en casi todas las esquinas de NYC. Este esta situado en la 120th entre Amsterdam y Broadway, justo en uno de los accesos al campus de Columbia. Resulta que el dueño del carrito es un afgano residente en NYC, muy amigo de su padre, y que le esta acogiendo en su casa (hasta que ayer le concedieron un alojamiento los de Columbia Housing. Y yo sigo esperando!). Farid, muy cuco el, ha conseguido que la mitad del master vaya ahi a comer - a esto se le llama barrer para casa! -, y es verdad que por solo $5 o $6 te dan algo de carne (no se de que tipo) con verduras a la plancha y arroz amarillo y algo especiado. Segun me cuenta, este tipo tiene un MBA en su pais, y al llegar a los US, trabajo en un banco. Pero por lo visto ha descubierto que esto del carrito le da mucho mas dinero, y ahi esta.

Tambien me conto que el del carrito de mas abajo (100m en direccion Oeste en la misma calle) es otro afgano, conocido en su pais porque era piloto de caza durante la ocupacion rusa. En una mision para bombardear algun objetivo en Paquistan (probablemente talibanes financiados por la CIA para luchar contra el regimen sovietico), decidio no volver a casa, y en lugar de bombardear su objetivo, aterrizo en un aeropuerto pakistani, entregando el avion. Desertor, le dieron asilo en los USA, y aqui esta el tio, en la puetra de Columbia vendiendo perritos calientes.

En esta ciudad hay gente para todo y de todas partes, con unas historias increibles... pero la 120th, la frontera norte del campus de Mornigside Heights, es sin duda territorio afgano!!

Nota: cabe la posibilidad de que Farid sea un poco "Antoñita la Fantástica" y tienda al abuso de la hipérbole en su prosa descriptiva, pero incluso descafeinando sus historias, siguen siendo impresionantes.