viernes, 14 de noviembre de 2008

Wall Street

Hoy he visitado Wall Street. Y no me refiero a pasearme por la calle del muro por enfrente del NYSE. Hoy he estado en un event sobre energía en Goldman Sachs, banco de negocios fundado en NYC en 1869 (justo después de la Guerra de Secesión: este país tiene tan poca historia, que sus bancos son más viejos que la mayoría de sus Estados). Y es que ver el Financial District desde la la planta 30 del edificio de Goldman es visitar de otra manera.

Algunas impresiones:
  • La gente que nos ha recibido me ha parecido muy abierta, agradable y sin pretensiones. Nada de la prepotencia de banca de negocios y de inversión que solemos ver en Europa. No me queda claro que esto haya sido siempre así. Quizás el panorama actual les ha supuesto una dolorosa cura de humildad, y ahora hacen low profile. Vamos, que esta gente (y hablo específicamente de Wall Steet, ante la impasiblidad o aun peor, la connivencia de gobiernos y/o reguladores) ha metido al planeta entero en un bonito lío.
  • Otra cosa que me ha sorprendido es el bajísimo nivel de la gente que hace trading en este país (quizás en commodities esto sea menos cierto). Por ejemplo, en el máster hay dos compañeros que han trabajado en Lehman Brothers y Merrill Lynch y que tienen dificultades para hacer sumas. Quizás el que vengan precisamente de esas dos firmas no es una casualidad. Sin embargo la gente que conozco que hace trading en París y Londres son matemáticos o ingenieros, muchos con doctorado. Por lo poco que sé, España en esto sigue siendo una excepción europea, como le gustaba a Pepemari.
  • Más. En el Financial District hay menos luz que en el resto de la ciudad: los rascacielos apenas dejan que se cuele algún rayo de sol hasta la calle. Esto, junto con las obras que hay por todos lados, le da al barrio un aire algo tétrico. Por supuesto, una vez en el piso 30 este efecto queda muy atenuado.
  • Pero lo más importante es que siguen dando de comer como antes (razonablemente bien para ser los US): aun con crisis no han cambiado de catering. Claro, que visto lo visto, para qué se van a molestar, en caso de problemas, la Fed los sacará del lío pagando lo que falte de la nota.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

martes, 11 de noviembre de 2008

El famoso "humo" de las alcantarillas de NYC

En respuesta a un comentario de Jordi de la semana pasada: sí, confirmado que en NYC sale "humo" de las alcantarillas, como en las pelis. Y para probarlo, aquí tenéis un par de fotos:


En realidad lo que sale por las tapas de las alcantarillas no es humo, sino vapor de agua. NYC, (al igual que otras ciudades en sitios fríos, como por ejemplo, París), además de las habituales redes comunitarias de distribución de electricidad, gas, agua y datos, tiene una red municipal de distribución de vapor de agua (i.e. calor) para calefacción.

A orillas del East River, en Midtown, hay una central de ConEd que genera este vapor de agua y lo distribuye en una buena parte de Manhattan (nótese que en el Norte  de la isla no se ve el vapor de agua). Las conducciones de vapor, como casi todas las infraestructuras americanas, están en un estado deplorable, y tienen muchas fugas. Y eso es lo que vemos saliendo por las alcantarillas: las pérdidas de vapor de esta red.

Últimamente, para molestar un poco menos a los ciudadanos y a costa de cierto glamour, ponen esas chimeneas de plástico para que el vapor salga a mayor altura. Imagino que esta solución, propia de Pepe Gotera y Otilio Incorporated, es temporal hasta la reparación definitiva de la conducción.

Això va per tu, Jordi :o)

domingo, 9 de noviembre de 2008

Halloween en NYC

[Post originally due the weekend before the election]

Una de las fiestas más grandes para los americanos es Halloween. Esto desde Europa no se entiende demasiado, por eso, aunque los listos del marketing intenten imponerlo para conseguir otro fin de semana de ventas, no creo que lo consigan.

Me da la impresión de que el equivalente de esta fiesta es el carnaval, pero aquí verdaderamente universalizado. Todo el mundo se disfraza y se hacen cabalgatas, los niños van por las casas haciendo el treat or trick, y el resto de la noche en los bares es totalmente surrealista. Eso sí, los niños, muy respetuosos ellos, sólo laman a la puerta si colgamos un cartelito del pomo invitándoles a hacerlo, o si nos apuntamos en una lista que tiene el doorman).

Paseándose por la ciudad el 31 por la tarde, en las cafeterías, supermercados, paradas de autobús, ya se ve gente caracterizada de la manera más inverosímil, muchos con originales disfraces de elaboración propia: brujas, monstruos, bogavantes, Joe the Plummer, Sarah Palin, presos, obispos, párrocos con sotana e incluso monjas embarazadas (no me extraña que la Conferencia Episcopal advierta contra esta fiesta):

Pero como prácticamente todo el mundo se disfraza, también están los grandes almacenes del disfraz: algo así como los fast-costume. Justo al lado de Columbia, en Broadway con la 114th hay uno inmenso: Ricky's.

Lo curioso de esto es que la cultura americana, de habitual tan puritana, se suelta la melena. En especial las mujeres, que esta noche se ponen las minifaldas más cortas, con escotes imposibles y medias de rejilla. Las brujas ya no son lo que eran: aunque siguen siendo malas, ahora van de (y están) buenísimas. Más mérito si cabe tiene el hecho de que hagan esto casi en noviembre, con un frío que pela. Véase como ejemplo el catálogo de disfraces de mujeres que vende Rick's, propios todos ellos de un calendario de taller de coches.

Ni que decir tiene que a mi esto me parece cojonudo y que propondría que hubiera Halloween dos fines de semana al mes... lo elevaré a mis superiores, pero vistas las declaraciones de la Conferencia Episcopal, creo que lo tengo difícil. A ver si con el próximo Papa negro y con orejas de soplillo cuela la cosa...

Ahí van unas fotos de la fiesta de Halloween de la escuela:



Obituario: La foto que veis con Wonder Woman es y será la última que se haga con mi querida cámara. Se le cayó de la mano a Mia Wallace justo después de tomar la susodicha.
La hora exacta del fallecimiento, registrada en la propia foto, fue exactamente la 1h51'52" del 31 de octubre de 2008. La compungida familia de la víctima desea hacer saber que acepta donaciones para poder reemplazarla ASAP y seguir colgando fotos en M&TC, Facebook, enviarlas por mail o dar el coñazo en directo.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Mi viernes en Columbia

8h17: Toque de diana. Hoy es viernes y, aunque no tenemos clase, hay reunión importante, toca afeitarse.

9h30: Nos juntamos en la cafetería de la sexta planta de SIPA Laura, Natàlia, Gastón y yo para terminar el Problem Set #7 de Macroeconomía. Miguel y Pablo, también del grupo de trabajo, no están esta vez.  Trabajado previamente, juntamos las partes, le damos un repaso y algunos retoques.

11h03: Reunión con los responsables de becas del Banco Mundial y del IMF en la planta 15 de SIPA. Ellos patrocinan parte del máster y suelen ser un destino privilegiado para el internship del último trimestre. Nos explican el proceso y las oportunidades que hay.

12h34: Después de conseguir la tarjeta de visita de uno de los responsables, francesa ella, me voy comer una ensalada con Laura, sentado en las escaleras de la Low Library. Hoy ha salido nublado pero no hace frío: unos 17 °C.

13h28: Me siento un rato en Lehman, la biblioteca de SIPA, en la tercera planta, para enviar unos cuantos correos referentes al panel de alumni que estoy organizando: el 18 de noviembre, vendrán antiguos alumnos de la escuela a contarnos su experiencia en el sector energético.

14h09: Acudo a la Casa Italiana a una conferencia-presentación sobre el Growth Report, un trabajo de dos años, patrocinado por el Banco Mundial sobre crecimiento sostenible y desarrollo inclusivo. Moderada por Guillermo Calvo (director de nuestro máster, especialista en crisis económicas), incluye a otro profesor de SIPA, Jagdish Bhagwati (un clásico, defensor a ultranza del libre comercio) y a Robert Solow, premio Nobel de economía de 1987, un abuelete que desarrolla una energía increíble.
Lo más gracioso es que, hasta ahora, la mayor parte de la asignatura de Macroeconomía la hemos pasado estudiando Teoría del Crecimiento Económico, algo en lo que este señor fue un pionero. Y la mayor parte del tiempo nos lo hemos pasado entendiendo y criticando el modelo neoclásico de Solow y sus derivaciones. Con 84 años, este señor sí tiene aura, y no los conferenciantes que se lleva Rafael del Pino a Madrid y que sólo quieren cobrar su cheque.

16h18: Corriendo salgo de la Casa Italiana y me voy al aula de informática para terminar el assignment de Econometría. Nos hemos distribuido el trabajo y se trata básicamente de pegar las partes de Ahiteme (Benin) y Aye Aye (Burma) a la mía, revisarlo, imprimirlo y entregarlo. Todo antes de las 17h.

17h06: Subo corriendo a la décima planta de la escuela a entregar el assignment #3 de Econometría en el Departamento de Economía. Están a punto de cerrar (sí, es viernes y esto es Columbia), pero me dejan entrar para ponerlo en el buzón del profe. Uf! Por los pelos.
Al salir, me cruzo con Sala-i-Martin, el economista español de más relevancia internacional, presidente del F.C. Barcelona durante unos meses y autor de un best-seller sobre economía. Conocido también por las americanas que se gasta. Su página personal es casi tan hortera como sus chaquetas, pero igual de efectiva.

17h11: Más relajado me dirijo a la cafetería de la sexta planta a sentarme un rato en los sofás y leer algunos mails personales (sí, ya sabéis que llevo un retraso monumental con el correo. Pero todo llegará!). Me encuentro con Olivia, una californiana de padre catalán y madre palestina. Resulta que hoy había un gran seminario sobre Orientalismo en homenaje a Edward Said. A las 17h30 empieza una de las charlas, y como el conflicto Árabe-Israelí me apasiona, me voy con ella a escucharla al Auditorio de la escuela, en la cuarta planta.

19h05: Salgo de la charla completamente sobrepasado (antisemitismo, sionismo, abrhamismo...). Me encuentro con Gastón y Hernán, los dos argentinos de mi máster, y el Teacher Assistant de Econometría, Ezequiel, otro argentino. Nos vamos al Max Café (uno de mis sitios preferidos cerca de la escuela), en Amsterdam con la 122th a tomar una cerveza.

20h17: De camino a casa hablo con Laurence y Sylvain, mis anfitriones en mi primera semana en NYC (y en mis viajes anteriores). Después de 3 años en NYC se vuelven a Francia en un mes. Quedamos en cenar en el Lower East Side (LES).

21h01: Tomo la línea 1 dirección Downtown para ir al LES. Terminamos en St. Mark's Street, y cenamos en Yaffa Café al aire libre en el patio trasero. Al final de la cena se empieza a sentir un poco el frío. Luego, un martini en Sabine (1st Ave con St Mark's) y en taxi a casa.

01h14 (D+1): Llego a casa, cansado y pensando que mañana me tengo que levantar a las 7h30 para visitar con la clase de energía una central de bombeo en los Catskills, Upstate New York. Y encima me pongo a escribir este post.

¡¡Afortunadamente los viernes no hay clases!!

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Yes we can!

Todavía sin el recuento definitivo, Obama ya es POTUS (President Of The United States). NYC se ha vuelto loca, todo el mundo en la calle, en Times Square, en el Rockefeller. En Columbia en el momento del anuncio, los estudiantes salían de la biblioteca corriendo y chillando. Se ha desatado una auténtica locura, demasiado tiempo contenida. Enorme capital político el que se lleva el Senador de Illinois a la Casa Blanca (y que tendrá que administrar inteligentemente, como ha hecho con su campaña).

Emoción durante el impecable discurso de McCain aceptando la derrota. Y alegría desenfrenada con el sermón de Obama proclamándose vencedor (al grito de YES WE CAN tras cada una de sus arengas, en lugar del te alabamos, Señor). Un discurso muy integrador, apasionado y focused en el largo plazo. Sobran como siempre las alusiones a sus familiares (ridículo hablando de sus primos lejanos) y las inevitables alusiones a Dios. Pero ya sabíamos que esto es un CHANGE de los que NO, WE CANNOT



El resultado provisional a esta hora no se aleja mucho de mi previsión de ayer (364 grandes electores). Idealmente, debería ser suficientemente amplio como para que Obama tenga libertad para hacer algunos de los cambios que ha prometido.

Es, desde Regan, el presidente más aclamado, pero también el que más esperanzas ha despertado y el que más puede decepcionar. Esperemos que no sea así (Ojito, en número real de votos tampoco hay tanta diferencia...).

Lo que se ha conseguido hasta ahora es el primer paso, y en cierta manera, la parte fácil. 
Ahora es cuando de verdad, hay que decir:


Por cierto, Pensilvania ha sido de Obama, quiero pensar que en parte gracias a nuestra salida del lunes. Buenas noches y buena suerte.

martes, 4 de noviembre de 2008

D-1: Obamamanía en Filadelfia

Mañana serán las elecciones presidenciales americanas. Uno de los acontecimientos políticos más seguidos en el mundo entero. Y en este caso, el mundo tiene claro lo que quiere. No hay más que ver el colegio electoral mundial de The Economist, cuya liberal redacción (en el sentido más europeo), acaba de pedir el voto para Obama.

Lo que no sabemos es si los americanos tendrán las cosas tan claras. Según las últimas encuestas y el mapa electoral que publica el New York Times, Obama lo tiene hecho. Podríamos plantarnos en algo más de 350 grandes electores para Obama, mientras McCain se llevaría menos de 200, del total de 538. Mi apuesta, muy optimista as usual, es de 364 para el negrito (incluso más si afinidades: 390 con sorpresas en Missouri y algún Estado como Montana o Georgia). Pero ojito al efecto Bradley del que tanto se ha hablado estos días.

Para mitigar este efecto, y aprovechando que en Columbia (siempre tan políticamente correctos) nos han dado fiesta hoy y mañana - Election day -, unos cuantos amigotes hemos decidido irnos de voluntarios a la campaña de Obama en Filadelfia, Pensilvania, uno de los llamados swing states, aquellos en los que el resultado no está claro, y pueden cambiar de color. Ni cortos ni perezosos, las instigadoras Isabela y Rachel, el ideólogo Bernie, los conductores Tania y Dan, y yo mismo -dejémoslo en cronista, con fotos de Tania-, hemos alquilado un coche y a las 7h30 de la mañana hemos puesto rumbo a Philly.

Al llegar a una de las 15 oficinas de campaña de Obama en Filadelfia (increíble despliegue de medios de su comité de campaña, gracias a muchos voluntarios y a la recaudación de fondos privados sin prececentes que ha conseguido el de las orejas impertinentes), y por estar previamente avisados de la llegada de un contingente internacional de 6 bilingües inglés-español, nos han asignado un barrio de mayoría hispana para hacer el puerta a puerta.

Siendo Philly una ciudad (como casi todas las ciudades) mayoritariamente demócrata, nos han contado una película en la que los odiosos Republicans preferían hacer quedarse a los electores en casa en las zonas urbanas con miedos y amenazas relacionadas con el ejercicio del derecho al voto. Armados con panfletos que explicaban lo que había que hacer para votar, los horarios, los colegios y los derechos del elector, nos han dado unas listas de los votantes demócratas registrados (sigo pensando que hay algo pornográfico en esto de que los votantes se registren con su signo político), y nuestra misión era asegurarnos de que todos los votantes demócratas del barrio sabían que hacer para votar mañana [por hoy].

Nos hemos dividido en tres equipos de dos personas (chica con chico, y English native speaker con español de España; a mi me ha tocado con Isa), y hemos recorrido uno de los barrios más deprimidos de Philly. En casi todos sitios el español bastaba, pero algo de portugués y francés hemos tenido que usar (ya, esto es lo que tienen los países sin lengua oficial). Casas miserables, en ocasiones que se caen a trozos, familias enormes de hispanos o negros, cochazos aparcados a las puertas de las casas, y muy poca gente abriendo la puerta.

La mayoría ya tenía claro dónde y cómo votar, pero hemos podido ayudar a más de un despistado, y la experiencia de ver un barrio deprimido es impagable (un toque cultural: me acuerdo ahora que le Príncipe de Bel Air venía de un sitio así...).

"Yo voy a votal al negrito mi amol, polque el negrito tá bueno y no queremo má al viejo", me han dicho con acento cubano en un par ocasiones. Mientras otra señora palestina (¿qué país es este?), con marido e hijas de comparsa, me decía que sólo tiene la Green Card y que no le dejan votar, pero que no sabe por quién votaría porque Obama será como Bush y nos va a decepcionar a todos. Un señor de unos 60 que fumaba marihuana en su porche, lleno de pancartas de Obama-Biden, nos decía que los vecinos se las quitaban por la noche, y que tenía que estar ojo "avisor".

Una experiencia inolvidable, ideal para apreciar la grandeza de la democracia y sus debilidades. Que hemos rematado antes de conducir las 100 millas de regreso a NYC, probando un Cheestake en D'alessandro, plato típico de Filadelfia que consiste en carne picada a la plancha con queso fundido por encima, todo en un trozo de pan. Atención a la primera foto. Ligero, ligero:


Así pues, podemos decir que hemos hecho todo lo que hemos podido, puesto que de los 6 que íbamos, la única ciudadana americana es Rachel y aun tiene que votar. Los demás (tres españoles, una colombiana y un canadiense) seremos meros espectadores el día D... que es mañana!

¡Gracias a todos por esta aventura y en especial a Isa y Rachel por embarcarnos en ella! Cuando leáis esto, probablemente ya se sepan los primeros resultados de las elecciones.