domingo, 21 de marzo de 2010

Trip Report (4): Llegada a Bogota

Bogota, 17h15 hora local (23h15 Western Europe Time).
Aterriza el avion con apenas media hora de retraso. Despues de 10h de vuelo y de sobrevolar Caracas, llego a Bogota, en el altiplano, todo muy verde. Igual que Madrid, que hoy estaba mas verde que nunca, sin duda por las lluvias de este invierno.

Noto que me cuesta respirar mas de lo habitual, el cambio brusco de altitud, probablemente.
Tambien cansado, pese a la clase business y a intentar emborracharme con cava, no he dormido mucho durante el vuelo.

Isa me ha recogido en el aeropuerto y escribo desde casa. Cena en 10 minutos en el famoso Andres Carne de Res con toda la prole ex-SIPA, seremos unos 14.

sábado, 20 de marzo de 2010

Trip Report (3): Madrid 12:15 locsles; Preparados para despegue. cambia la lluvia de Lon por el ggris de Madrid. Bberry nueva no deja escribir texto.

Trip report (2): Madrid

Trip report (1): Londres

5h15 GMT, Londres:
Suena Bach en el movil para avisarme que el despertador de campana me dara los buenos dias con su familiar y desagradable sonido. Tengo 30 minutos para ducharme, prepararme y cerrar la maleta. Arnaud esta en la cocina, acaba de llegar de Fabrik y se esra preparando pasta antes de irse a dormir. Llega el cab que he reservado la noche anterior, 28 sterling, y 35 minutos hasta Heathrow.

6h55 GMT, Heasthrow's Iberia lounge:
La primera sonrisa del dia. Me han puesto en business en el tramo Madrid-Bogota. Ya me ha ocurrido varias veces en vuelos europeos, nunca en trasatlanticos (sospecho que viajando solo y por tener uno de los primeros apellidos por orden alfabetico. Bendito overbooking cuando nos beneficia). Ademas, gracias a eso, entro en el lounge y desayuno de gratis. Afortunadamente mis vuelos son Iberia; hoy BA empieza una huelga. Salgo pitando hacia la puerta de embarque. Algun dia tendre que aprender a caminar despacio y salir con mas tiempo de los sitios.

viernes, 19 de marzo de 2010

Out of the City

Cambio el banner del blog por uno mucho más campestre, una foto de la entrada de Antelope Canyon, una de las visitas indispensables del road trip por el Oeste americano que hice después de la graduación. Al fondo, justo donde se concentran las furgonetas en las que los Navajos traen a los turistas a admirar este monumento natural, se ve el tajo casi vertical del cañón, su entrada.

Y esto por qué, os preguntaréis. Es porque acabo de terminar la maleta para hacer un viaje de un par de semanas a Colombia. After Columbia, Colombia. Esto puede ser como un trabalenguas para el americano profundo, que probablemente sólo conoce una de las dos y de oídas. El caso es que no tengo aun imágenes propias en este gran país productor de carbón y esmeraldas, y por eso pongo una de mi último viaje-aventura.

Mis primeras vacaciones de verdad, desde que termine mi año de vacaciones en NYC (visto desde aquí y ahora, un máster son unas vacaciones, se mire como se mire). Una de las cosas buenas de SIPA es que abre el abanico de posibilidades de vacaciones hasta el infinito and beyond. En Colombia están Isa, Dan, Laura, Rocío, Sergio, Carlos y otros doscientos alumni de la escuela que Isa se encargará de juntar en algún garito.

Visito un país generalmente desconocido, intrigante y con una variedad de gentes y paisajes única en Latinoamérica. Intentaremos informar desde Colombia.

martes, 9 de marzo de 2010

Preguntas inverosímiles: sombrero y peinado

Reconozco que me gustan los sombreros. Y también me gusta llevarlos. De hecho tango algunos y los uso de vez en cuando. Como ya sabéis, en NYC cubrirse la cabeza era necesario, ya que en invierno las bajas temperaturas y el viento convierten la cabezota en el punto de pérdida de calor más importante del cuerpo. En Londres también lo uso, aunque menos frecuentemente. Uno de los inconvenientes es que el sombrero despeina: en efecto, excepto cuando tengo el pelo muy muy corto, al quitarme el sombrero tengo flequillos a lo Tintín por toda la cabeza, lo cual no queda muy serio si uno va a trabajar.

Y mi pregunta es, ¿cómo hacen los hombres que llevan sombrero para no parecer Barragán cuando se lo quitan?

martes, 23 de febrero de 2010

FSA aprobada. Al límite ...inferior

Me parece encomiable que ante cada reto el ser humano intente superarse, explorar en búsqueda de sus límites, ir más allá de lo conocido, adentrándose en el terreno de lo incierto para emerger más fuerte, más seguro de sí mismo, más sabio...

Ante cada reto, los seres humanos nos vemos obligados a reinventarnos, usar combinar nuevas y antiguas artimañas para superarlos, a dar un poco más de nosotros mismos, empujando quizás los límites un poco más allá de lo familiar, para ampliar nuestra zona de confort. Y así vamos creciendo.

He hecho muchas cosas, que algunos creen grandes, admiran. Pero yo me siento cómodo, estoy en una zona de confort yendo a estudiar a Francia, cambiando de trabajo cada dos años, volviendo a estudiar en NYC, y cambiando de trabajo de nuevo. Londres es quizás lo que más me esté costando. Pero sigue siendo una nimiedad con respecto a los esfuerzos y las barreras personales y ambientales que rompen por ejemplo quienes menciono en mi post anterior (escrito ayer, en plena procrastinación, pero programado para su publicación hoy, a la salida de mi examen).

Por ejemplo, acabo de llegar a casa después de tomar algo con amiguetes en varias tandas (Kamal, Dorothee y Vasileios, primero, compañeros de trabajo; luego Mario e Indra, ex compañeros de SIPA de visita en Londres y finalmente con Arnaud, compañero de piso). Uno de los motivos es que hoy he aprobado el último examen de la FSA y ya tengo licencia.

Licencia para matar el sistema financiero global, licencia para provocar crisis mundiales y para conseguir, que por primera vez en los últimos 20 años, el índice de pobreza en el mundo aumente, para que el número de muertos por malnutrición aumente tras un cuarto de siglo de constante disminución (datos cuantitativos de fuente incierta y fiablidad quasi-nula).

Bien, pues en este examen, como en muchos de los que hice en SIPA y en parte de las cosas que hago de forma cotidiana (no necesariamente en el trabajo, si no también a nivel doméstico o en la esfera social), siento que llego a límites inexplorados, alcanzo cotas inusitadas, y juego con el peligro de acercarme al extremo de lo conocido, al confín de lo razonable. Sí, como los que he mencionado antes, pero por el otro lado: POR EL EXTREMO INFERIOR.

He aprobado el examen estudiando lo menos posible. Solo hoy por la mañana realmente (y una hora o dos ayer domingo por la tarde). He ido al examen sin la más mínima garantía de aprobar, habiendo leído una vez los apuntes (ni siquiera el libro) y sin haber practicado exámenes. Y he aprobado, seguramente por la mínima (nota exacta mañana). ¡Mínimo esfuerzo, máximo rendimiento! Aprobé, sí; pero probablemente no aprendí unas cuantas cosas interesantes. Lo mismo me pasó en SIPA (claro, si uno quiere descubrir NYC, hay que encontrar compromisos)...

Compromisos. El caso es que con la edad (digamos, la experiencia) me doy cuenta de que soy bueno en unas cuantas cosas, pero no soy excepcional en nada... y quizás eso es un error, es más complicado realizarse trabajando una suma de cosas que concentrándose en una sola. Probablemente porque es más difícil de valorar. A partir de ahora quizás debería concentrarme sólo a trabajar, o a escribir en el blog, o a aprender idiomas, o a dar la vuelta al mundo... mi problema es el de siempre: elegir. Y mientras no lo haga, seguiré haciendo de todo para no hacer casi nada, y siendo condescendiente conmigo mismo.