miércoles, 5 de noviembre de 2008

Yes we can!

Todavía sin el recuento definitivo, Obama ya es POTUS (President Of The United States). NYC se ha vuelto loca, todo el mundo en la calle, en Times Square, en el Rockefeller. En Columbia en el momento del anuncio, los estudiantes salían de la biblioteca corriendo y chillando. Se ha desatado una auténtica locura, demasiado tiempo contenida. Enorme capital político el que se lleva el Senador de Illinois a la Casa Blanca (y que tendrá que administrar inteligentemente, como ha hecho con su campaña).

Emoción durante el impecable discurso de McCain aceptando la derrota. Y alegría desenfrenada con el sermón de Obama proclamándose vencedor (al grito de YES WE CAN tras cada una de sus arengas, en lugar del te alabamos, Señor). Un discurso muy integrador, apasionado y focused en el largo plazo. Sobran como siempre las alusiones a sus familiares (ridículo hablando de sus primos lejanos) y las inevitables alusiones a Dios. Pero ya sabíamos que esto es un CHANGE de los que NO, WE CANNOT



El resultado provisional a esta hora no se aleja mucho de mi previsión de ayer (364 grandes electores). Idealmente, debería ser suficientemente amplio como para que Obama tenga libertad para hacer algunos de los cambios que ha prometido.

Es, desde Regan, el presidente más aclamado, pero también el que más esperanzas ha despertado y el que más puede decepcionar. Esperemos que no sea así (Ojito, en número real de votos tampoco hay tanta diferencia...).

Lo que se ha conseguido hasta ahora es el primer paso, y en cierta manera, la parte fácil. 
Ahora es cuando de verdad, hay que decir:


Por cierto, Pensilvania ha sido de Obama, quiero pensar que en parte gracias a nuestra salida del lunes. Buenas noches y buena suerte.

martes, 4 de noviembre de 2008

D-1: Obamamanía en Filadelfia

Mañana serán las elecciones presidenciales americanas. Uno de los acontecimientos políticos más seguidos en el mundo entero. Y en este caso, el mundo tiene claro lo que quiere. No hay más que ver el colegio electoral mundial de The Economist, cuya liberal redacción (en el sentido más europeo), acaba de pedir el voto para Obama.

Lo que no sabemos es si los americanos tendrán las cosas tan claras. Según las últimas encuestas y el mapa electoral que publica el New York Times, Obama lo tiene hecho. Podríamos plantarnos en algo más de 350 grandes electores para Obama, mientras McCain se llevaría menos de 200, del total de 538. Mi apuesta, muy optimista as usual, es de 364 para el negrito (incluso más si afinidades: 390 con sorpresas en Missouri y algún Estado como Montana o Georgia). Pero ojito al efecto Bradley del que tanto se ha hablado estos días.

Para mitigar este efecto, y aprovechando que en Columbia (siempre tan políticamente correctos) nos han dado fiesta hoy y mañana - Election day -, unos cuantos amigotes hemos decidido irnos de voluntarios a la campaña de Obama en Filadelfia, Pensilvania, uno de los llamados swing states, aquellos en los que el resultado no está claro, y pueden cambiar de color. Ni cortos ni perezosos, las instigadoras Isabela y Rachel, el ideólogo Bernie, los conductores Tania y Dan, y yo mismo -dejémoslo en cronista, con fotos de Tania-, hemos alquilado un coche y a las 7h30 de la mañana hemos puesto rumbo a Philly.

Al llegar a una de las 15 oficinas de campaña de Obama en Filadelfia (increíble despliegue de medios de su comité de campaña, gracias a muchos voluntarios y a la recaudación de fondos privados sin prececentes que ha conseguido el de las orejas impertinentes), y por estar previamente avisados de la llegada de un contingente internacional de 6 bilingües inglés-español, nos han asignado un barrio de mayoría hispana para hacer el puerta a puerta.

Siendo Philly una ciudad (como casi todas las ciudades) mayoritariamente demócrata, nos han contado una película en la que los odiosos Republicans preferían hacer quedarse a los electores en casa en las zonas urbanas con miedos y amenazas relacionadas con el ejercicio del derecho al voto. Armados con panfletos que explicaban lo que había que hacer para votar, los horarios, los colegios y los derechos del elector, nos han dado unas listas de los votantes demócratas registrados (sigo pensando que hay algo pornográfico en esto de que los votantes se registren con su signo político), y nuestra misión era asegurarnos de que todos los votantes demócratas del barrio sabían que hacer para votar mañana [por hoy].

Nos hemos dividido en tres equipos de dos personas (chica con chico, y English native speaker con español de España; a mi me ha tocado con Isa), y hemos recorrido uno de los barrios más deprimidos de Philly. En casi todos sitios el español bastaba, pero algo de portugués y francés hemos tenido que usar (ya, esto es lo que tienen los países sin lengua oficial). Casas miserables, en ocasiones que se caen a trozos, familias enormes de hispanos o negros, cochazos aparcados a las puertas de las casas, y muy poca gente abriendo la puerta.

La mayoría ya tenía claro dónde y cómo votar, pero hemos podido ayudar a más de un despistado, y la experiencia de ver un barrio deprimido es impagable (un toque cultural: me acuerdo ahora que le Príncipe de Bel Air venía de un sitio así...).

"Yo voy a votal al negrito mi amol, polque el negrito tá bueno y no queremo má al viejo", me han dicho con acento cubano en un par ocasiones. Mientras otra señora palestina (¿qué país es este?), con marido e hijas de comparsa, me decía que sólo tiene la Green Card y que no le dejan votar, pero que no sabe por quién votaría porque Obama será como Bush y nos va a decepcionar a todos. Un señor de unos 60 que fumaba marihuana en su porche, lleno de pancartas de Obama-Biden, nos decía que los vecinos se las quitaban por la noche, y que tenía que estar ojo "avisor".

Una experiencia inolvidable, ideal para apreciar la grandeza de la democracia y sus debilidades. Que hemos rematado antes de conducir las 100 millas de regreso a NYC, probando un Cheestake en D'alessandro, plato típico de Filadelfia que consiste en carne picada a la plancha con queso fundido por encima, todo en un trozo de pan. Atención a la primera foto. Ligero, ligero:


Así pues, podemos decir que hemos hecho todo lo que hemos podido, puesto que de los 6 que íbamos, la única ciudadana americana es Rachel y aun tiene que votar. Los demás (tres españoles, una colombiana y un canadiense) seremos meros espectadores el día D... que es mañana!

¡Gracias a todos por esta aventura y en especial a Isa y Rachel por embarcarnos en ella! Cuando leáis esto, probablemente ya se sepan los primeros resultados de las elecciones.

lunes, 27 de octubre de 2008

Resaca en colores

Laura es nuestra nueva roommate, la que sustituye a Greg (¿os acordáis de aquel que no estaba nunca por aquí porque se pasaba el día en casa de su novia?). Es gallega y está haciendo un postdoc en Genética Estadística en el Medical Center de Columbia. Después de un riguroso proceso de selección, casi tan arduo como el que yo mismo pasé en mis tiempos de apartment hunting, nos decidimos por lo malo conocido (mejorando lo presente, of course, Laurita). Ahora en el piso Edgar, Sophia, Laura y yo hablamos español casi todo el tiempo, y esto es malo. Pero lo bueno es que nos entendemos aun mejor...

Pues gracias a Laura, tras una buena fiesta ayer por la noche, hoy he vivido mi resaca más colorida.

Me ha sacado de la cama a las 10 de la mañana para ir a Cold Spring, un pueblecito a una hora en tren de NYC en dirección Norte, siguiendo el curso del Hudson, justo al lado de la conocida Academia de West Point. El motivo es que habíamos planeado ir con más amigos a ver el foliage (literalmente follaje), es decir, la caída de la hoja con el otoño. Todo se pone de colores preciosos, como ya hemos visto en muchas pelis, y es una gozada pasear por el campo. Aquí es todo un acontecimiento, incluso hay páginas que publican informes diarios de la evolución de los colores de las hojas y el avance de la caída, como por ejemplo www.foliagenetwork.net.

Después de un par de aspirinas, de dormitar en el tren, y tomar un buen desayuno en el minúsculo pueblo de Cold Spring (pese a que mi estómago estaba cerrado por vacaciones), hemos hecho una marcha por la montaña de casi cinco horas.

Y yo aguantando como un titán, mientras resoplaba al subir la montaña que nos iba a permitir ver el Hudson desde arriba, siempre detrás de Laura y Raquel. Al llegar a la cima, la cosa (i.e. mi estómago) iba un poco mejor y he podido tomar unas fotos. No hay comentarios, basta con clicar en ellas para verlas más grandes.

Nota: después de tres meses en NYC, hoy es la primera vez que piso tierra firme - sí, Manhattan y Brooklyn son islas!!

Verde:
Amarillo:
Naranja
Rojo:
Granate (West Point al fondo):
Azul:
Multicolor:
Caminante, no hay camino... o sí?
Probando un disfraz de nativo americano para Halloween:

miércoles, 22 de octubre de 2008

Concentración pre-examen: La Traviata de Verdi

Ayer, por primera vez hice caso de un consejo que mi padre me ha venido dando desde pequeño: el día de antes de un examen, en lugar de estudiar, hay que ir al cine a relajarse y no abrir un libro.

Bueno, yo ayer, víspera de mi mideterm de Microeconomía, me fui a la ópera. Tania, una compi del Master of International Affairs de SIPA me invitó a ver el estreno de La Traviata en el Met. Tania es una de las pocas españolas que hay en esta escuela, es de Madrid (aunque no es culpa suya) y ha trabajado para la ONU, bajo varias de sus marcas, en varios países africanos: España, Mauritania, Djibuti... La verdad es que no sé muy bien lo que le van a enseñar de International Affairs, porque con ese currículum debe de saber ella más que los profes. Pero a mí me viene muy bien que esté por aquí, porque está ayudando a este pardillo en la ardua tarea de integrarse en SIPA.

Total, que después de perder la tarde en la biblio intentando hacer algunos problemillas de Teoría de Juegos, a pocos minutos de las 20h (para variar) estábamos entrando en el Metropolitan Opera House, en el Lincoln Center, en Broadway con la 66th (metro directo desde la biblioteca de SIPA, para más señas).

Impresionante edificio racionalista de los 60, con cristaleras enormes y sus característicos arcos, impresionan al entrar los dos inmensos murales de Chagall. La decoración en rojo chillón y mármol, junto con el edificio, han envejecido muy bien, al contrario que mucha de la arquitectura de años posteriores. 3.800 asientos hacen de él uno de los auditorios de ópera más grandes del mundo, en todos los sentidos.

La sala principal es impresionante, y desde arriba (sí, somos estudiantes) produce vértigo contemplar aquella enormidad mientras las lámparas de fantasía futurista setentera, al tiempo que suben como por arte de magia hasta quedar pegadas al techo, bajan la intensidad de la luz dejando la sala de color rojo chillón en una penumbra amoratada.

Empieza la obertura y la música se oye fenomenalmente bien: una acústica impecable. Se levanta el telón y empieza el bel canto. Se oye también perfectamente: y tampoco sé si los solistas son muy buenos o es de nuevo la acústica. El caso es que la cuando la Violetta de Verdi empieza a cantar, siento escalofríos por la espalda. De nuevo me pregunto si es el chorro de voz de Anja Herteros o que los gilipollas éstos se han dejado el aire acondicionado en marcha otra vez!

Simplemente maravilloso. ¡Gracias Tania!

Ya de vuelta a casa, no cumplo con la segunda parte del consejo de mi padre, y estudio hasta las 4 de la mañana, casi todo lo que me faltaba por mirarme de la asignatura. El examen me ha ido bien.

domingo, 19 de octubre de 2008

Hoy hace frío

Hoy ha salido un día claro, un sol imponente en lo alto de un cielo azul limpio, con algo de viento.

Hoy he visto por primera vez guantes, bufandas y abrigos largos por la calle.

Hoy mucha más gente lleva gorra, gorro o sombrero - y es que los sabios (i.e. mi roommate guatemalteco, Edgar, 6 años en NYC) sostienen que la mayor parte del calor corporal se pierde por la cabeza. Visto el tamaño de mi chola, esto tiene que irradiar lo que no está escrito, y si además añadimos que hace una semana me rapé el pelo, la cosa se puede poner dura.

Hoy es un día claro, sí. Pero de invierno.

Vamos, que hoy hace frío, caramba! Y yo estoy pajarito. En la calle, en casa (a ver cuándo aprenden a aislar los americanos) y en la biblioteca (estos salvajes aun tienen el aire acondicionado en marcha).

Y también hoy me ha dicho Edgar, que esto no es nada, que voy a ver en unas semanas, que me voy a cagar. La que me espera...

Postdata: se me olvidaba, hoy también me he enterado de que mis amigos Paco y Becky han tenido un niño, Ethan, en Milwaukee. Gran noticia. Y por cierto, lo de allí sí que es frío, no la mariconada de NYC!

TOW: comida sureña en el barrio

TOW es obviamente la sigla para Tip Of the Week. Esta semana estaban en NYC los tres Faiveley brothers, compañeros de viajes (Grecia, Israel) y amigotes de los tiempos de París. El lunes se vinieron por la zona de Columbia (Morningside Heights), Eve y Benoît, y nos dimos un paseo por el campus.

Y para cenar, decidimos probar un restaurante que hay en la esquina de mi calle (en la 110th con Columbus Ave) y que me había llamado la atención por su decoración y el tipo de gente que había visto: Miss Mamie's.

Es un sitio pequeño, de comida sureña americana, con una gran cristalera que permite ver desde fuera el chillón suelo a cuadrados rojos y amarillos y la colorida decoración de típico café yanqui de los años 50: Mesas y sillas metálicas, con tableros de melamina de color beis y asientos piel sintética de colores que no pegan ni con cola con los ya mencionados, botes de ketchup en todas las mesas y una barra/mostrador que le da un aire de tienda o de comedor. Ah, y lo más importante, tres camareras negras enormes, con uñas larguísimas de todos los colores.


Dan de comer cosas grasientas, carne de todas clases, algo de marisco, todo bañado en salsas de una gama de colores más amplia que la decoración del lugar, la mitad de ellas dulces, y acompañado por patatas fritas, patata dulce, beans, arroz...  El sitio y la comida acaban trasladándote a otro lugar y otro tiempo, a una historia digna de Forrest Gump mientras disfrutas de un raro festival de comida realmente americana: pesada, grasienta y muy sabrosa. Eso sí, a no repetir con demasiada frecuencia.

Spoonbread Too Restaurants
Authentic Southern Cuisine
366 West 110th Street
Morningside Heights
(212) 865-6744

miércoles, 15 de octubre de 2008

Móviles a $1,500

Otro personaje interesante de mi máster es Aye Aye, una mujer de Myanmar (también Burma o antiguamente Birmania). Y digo lo de mujer porque soy incapaz de aventurar su edad, aunque con ciertas reservas, diría que está entre los 30 y los 45 (toma ya margen de error).

Trabaja en la ONG Save the Children, en Myanmar, y está aquí de excedencia con una beca del Banco Mundial, como aproximadamente otra decena de personas el programa. A penas se la entiende cuando habla inglés, pero ella parece enterarse de todo. 

A veces cuenta algún detalle de su país, que viene sufriendo dictadura tras dictadura (la actual dura ya 20 años, la anterior duró 27). Maravillosa herencia colonial británica.

Por ejemplo, su marido no está aquí porque no le dan el pasaporte. Al parecer el trámite es bastante largo y pese a los sobornos, la Junta militar en el poder cada vez quiere aislar más al país, posiblemente para hacer olvidar todo lo ocurrido con la revuelta de los monjes que terminó en masacre y el escándalo con el reparto de la ayuda humanitaria tras las últimas inundaciones.

Otra muestra del aislamiento al que la Junta quiere someter a sus ciudadanos, es que en todo el país no funciona ninguna aplicación de correo por internet (tipo gmail, hotmail etc.), sino que la única herramienta que funciona es una aplicación que pasa por servidores controlados por el gobierno. Según cuenta Aye Aye, los correos son examinados y los sospechosos se pierden por el camino.

Pero Aye Aye está contenta y nos cuenta sonriendo por qué: por primera vez en su vida tiene un teléfono móvil. Se lo compró aquí en Estados Unidos, por unos 40$ . En su país, lo tiene solicitado desde hace tres años y aun no se lo han concedido. La telefonía móvil en su país la distribuye evidentemente la Junta, y para obtener un número (una tarjeta SIM) hay que hacer solicitudes al ministerio de turno y esperar, esperar, esperar... Pero lo mejor es que una vez aceptada la solicitud, el gobierno también cobra por la SIM. Y no poco: 1,500 $.
Ja, ¡y encima luego hay que comprarse el terminal!

Para hacerse una idea de lo que representa esto, basta con saber que el PIB per capita es de alrededor de 300 $ (véase el World Factbook de la CIA). Pero calma, para cualquier problema hay una solución: dice que también se pueden conseguir en el mercado negro por unos $5,000. Cágate lorito, como diría el poeta.